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| El spaghetti western |
| La historia de un género cinematográfico que inspiraría a Stephen King para escribir su saga Historia del
género: Ernesto Garret Viñas, publicado originalmente
en |
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Pero si de influencias se trata, no podemos dejar de lado a todo un género cinematográfico: el spaghetti western. Haremos a continuación un repaso sobre la historia de este género y luego las influencias que el mismo ha dejado en Stephen King.
Cowboys europeos
En el 2004 se festejaron los 40 años del primer spaghetti western que valió la pena ser recordado: A Fistful of Dollars (Por Un Puñado de Dólares, 1964), una película de vaqueros americanos que no estaba hecha en Estados Unidos, sino que en Europa, que no tenía un director americano, sino que uno italiano, Sergio Leone, y que se inspiraba no en una película hollywodense, sino que en una japonesa, Yojimbo, de Akira Kurosawa, para contar la historia del lacónico Hombre Sin Nombre, cuyo mejor discurso era disparar su Colt 45 y después hablar. Este rol daría fama internacional a un por entonces secundario actor de TV estadounidense llamado Clint Eastwood.
A Fistful of Dollars también dio notoriedad y sustento a los llamados spaghetti western: denominación con que a inicios de los años '60 se les llamaba a las producciones europeas que recreaban las películas del oeste norteamericano, casi siempre, con dineros italianos (por eso lo de spaghetti), filmadas en locaciones españolas (como Almería) y con actores de segunda línea estadounidenses y otro tanto provenientes de España e Italia.
A Fistful of Dollars no fue el primer spaghetti western, pero sí fue parte de la trilogía de Sergio Leone, compuesta por For a Few Dollars More (Por Unos Dólares Más, 1965) y The Good, The Bad and The Ugly (El Bueno, El Malo y El Feo, 1966) que llamó la atención de alguna crítica y, más que nada, del público sobre este género bastardo y que emulaba con bajos costos la épica de las películas de vaqueros de Estados Unidos.
Mediante la construcción y reciclaje de un género como el western, los clásicos héroes como John Wayne y Henry Fonda fueron desplazados en Europa por Lee Van Cleef, Giulano Gemma, Franco Nero, Clint Eastwood, Klaus Kinski y Terence Hill. Clones de los vaqueros reales que se proponían conquistar el gusto de los espectadores, especialmente del Tercer Mundo, mediante un mecanismo simple y directo: la acción física, mucha violencia y el juego de lo inverosímil.
Aunque el reinado de este tipo de películas fue corto y su muerte se decretó en los años 70, imposible no pensar en sus alcances, directa o indirectamente, cuando hoy en día vemos la nostalgia de 800 Balas, de Alex de la Iglesia, donde se homenajea con cariño las cintas filmadas en Almería; cuando escuchamos en Kill Bill, de Quentin Tarantino, cómo bandas sonoras de los spaghetti westerns sirven de telón de fondo para peleas de karatecas y cuando la última película dirigida por Clint Eastwood, Río Místico, habla de uno de los grandes tópicos del género: la venganza y la redención.
Según anotan algunos estudios, entre 1960 y 1975 Europa produjo cerca de 600 títulos que giraban en torno a la temática del oeste. Gran parte de este abultado número de cintas siempre había sido ignorado por la crítica, pues se les consideraba cine menor y chatarra. Se supone que los europeos siempre habían sentido atracción por el western, pero lo que en gran parte motivó la producción propia fue un asunto económico. Problemas de mercado y distribución, con altos costos y una inversión con demasiado riesgo, hicieron que capitalistas del Viejo Continente prefirieran imitar las películas de aventuras al estilo de El Zorro y las malas cintas clase B del oeste.
Antes que Sergio Leone llegara para marcar la diferencia y mejorar la opinión sobre los spaghetti western y el western hecho fuera de EE.UU., el productor Michael Carreras fue un precursor. Con la cinta Savage Guns (Tierra Brutal, 1961) y protagonizada por Richard Basehart, demostró que era posible hacer un cine correcto de vaqueros fuera de Norteamérica. Para 1964 cerca de veinticinco westerns alemanes, italianos y españoles se habían realizado y, generalmente, la calidad dejaba mucho que desear.
Pero Sergio Leone ayudó a cambiar las cosas. Nacido el 23 de enero de 1929, en Roma, e hijo de un pionero de la industria fílmica, Vincezco Leone, y de la diva de la pantalla Francesca Bertini, comenzó tempranamente su carrera en el cine a la edad de 18 años -como asistente de varios directores italianos (Gallone, Comenicini, Soldati, Camerini), como también de algunos directores americanos que filmaron en Italia, como Mervyn LeRoy, Robert Wise, William Wyler, Raoul Walsh. Ayudó también en mega producciones como Quo Vadis, Helena de Troya y Ben Hur, pero su tardío debut en la dirección de películas fue en 1960 con El Coloso de Rodas: un éxito de taquilla que anticipó el estilo violento y descarnado que impondría en su trilogía de spaghetti westerns.
Con una manera más ambiciosa de poner la cámara (recordados son sus agresivos acercamientos o zoom in a los rostros de sus personajes), un acento semi satírico y extremadamente violento -que dejaba el conteo de muertes de Terminator o Rambo como un juego de niños- Leone inventó un estilo que toma elementos propios del western americano, pero filtrados y puestos en la tradición barroca del cine italiano.
Leone aclaró su estilo en la prensa de los años 60 con sus propias palabras: "He abordado el género con gran amor y con gran ironía también, sobre todo en mi primer filme, poniendo en primer plano la preocupación por la autenticidad". Uno de sus mayores aportes al spaghetti western fue establecer una fórmula argumental, posteriormente, muchas veces copiada, con un héroe sin nombre (Eastwood en la trilogía de Leone), melancólico y cínico y cuya gran motivación en la vida es conseguir dinero. Una especie de mercenario.
No sólo el talento visual de Sergio Leone forjó el buen nombre del spaghetti western: la música que compuso Ennio Morricone para la trilogía de "Dólares" de Leone innovó en cuanto al ritmo, al uso irónico de coros, a la incorporación de la música electrónica y a la utilización de la voz humana como un personaje más.
La influencia, directa o indirecta, de los spaghetti westerns tuvo efectos en Hollywood. Muchos de los nuevos westerns americanos imitaban a los italianos en su concepto de la violencia y algunos se filmaron en España. Sin ir más lejos, Sam Peckinpah, el autor de la magnífica y violenta La Pandilla Salvaje, atribuyó la permisividad en cuanto al derrame de sangre a la influencia de los filmes italianos.
Sin embargo, en los 70 el género comenzó el declive. Estaba la dura competencia de las películas de karatecas y el cambio de gusto de los espectadores. Además, los argumentos en las cintas de vaqueros italianas eran cada vez menos complejos y los personajes se volvían tediosos.
Hoy en día el spaghetti western es un buen recuerdo, pero vivamente citado y, cada cierto tiempo, con insólitas resurrecciones como Lucky Luke (1996), con Terence Hill, Los Hijos de Trinity (1996) o los "homenajes" de El Mariachi, de Robert Rodríguez y sus secuelas; de Kill Bill, de Quentin Tarantino, o de Clint Eastwood, quien dedicó Los Imperdonables a Sergio Leone. Mal que mal hace cuarenta años el fallecido director ayudó a crear una de las formas de reciclaje más duraderas del cine
Las influencias en La Torre Oscura
La saga de La Torre Oscura debe mucho a la trilogía fílmica del director Sergio Leone: A Fistful of Dollars , For a Few Dollars More y The Good, the Bad, and the Ugly.
"El es El Hombre Sin Nombre. El peligro le calza como un ajustado guante negro. Es probablemente la persona mas peligrosa que jamás haya vivido..."
Este línea, tomada del trailer original de A Fistful of Dollars parece describir muy bien a nuestro protagonista, Roland Deschain. Desde su rostro iluminado, ojos azules y mente diabólicamente sagaz, el personaje de Clint Eastwood encarna lo que Roland Deschain representa para los lectores de La Torre Oscura.
Estas películas, especialmente el personaje de "el hombre sin nombre", son a su vez una influencia directa del personaje Kuwabatake, del film Yojimbo de Akira Kurosawa, así como también parte del guión.
A Fistful of Dollars
A Fistful of Dollars comienza con El Hombre Sin Nombre llegando a una nueva ciudad. Su andar y apariencia recuerda mucho al comienzo de The Gunslinger (La Hierba del Diablo). Se encuentra que la ciudad es dominada por familias diferentes que le venden whisky y armas a los bandidos que viajan a través del desierto. Después de decidir que tiene la posibilidad de hacer dinero, llega a la conclusión que debe mostrar su valor como pistolero. Provoca un tiroteo con otros cuatro hombres en el centro de la ciudad, en el que mata a todos ellos, a cada uno con solo una bala.
El Hombre Sin Nombre demuestra lo sagaz que es, jugando para ambos bandos de la ciudad, mientras llena sus bolsillos de dinero. En la última escena, donde tiene un enfrentamiento con los últimos miembros de una de las familias líderes, uno puede verlo igual a Roland, sosteniendo las pistolas de su padre mientras se prepara para matar otro obstáculo en su búsqueda. Después de ver la actuación de Clint Eastwood, es fácil darse cuenta que ha sido la fuente de inspiración a la hora de delinear el personaje de Roland Deschain.
A Fistful of Dollars se basa en el film Yojimbo, como ya indicamos, en el que un samurai juega en ambos bandos de una villa, para lograr hacerse rico. Un film de Bruce Willis, Last Man Standing, es otra remake de Yojimbo. Además, otro film de Kurosawa, The Seven Samurai, inspiraría otros westerns como The Magnificent Seven, que se convertiría en inspiración para la escena de la batalla en el quinto tomo de la saga de La Torre Oscura, Wolves of the Calla (Lobos del Calla).
For a Few Dollars More
For a Few Dollars More es el segundo film de la trilogía de El Hombre Sin Nombre. Continúa la historia del personaje de Clint Eastwood. A él se le suma otro cazador de botines y juntos van detrás de una violenta pandilla que planea robar un banco, y su líder, que es un asesino vicioso. El Hombre Sin Nombre se infiltra en la pandilla y descubre poco a poco su plan. El ya se ha convertido en alguien que sabe conseguir aliados, al igual que Roland hace en The Drawing of the Three (La Invocación), aunque sigue permaneciendo misterioso, como Roland.
The Good, the Bad, and the Ugly
Este es el film que verdaderamente inspiró a King. En el nuevo prefacio al relanzamiento de los libros de La Torre Oscura, titulado On Being Nineteen dice:
"...Entonces, en un cine casi completamente vacío (el Bijou de Bangor, Maine, por si les interesa), vi una película dirigida por Sergio Leone. Se llamaba El Bueno, El Malo y El Feo, y aún antes de llegar a la mitad de la película comprendí que lo que yo quería era escribir una novela que contuviera el sentido de búsqueda y magia de Tolkien, pero ambientado en el oeste norteamericano casi absurdamente majestuoso de Leone. Si han visto ese oeste subjetivo sólo en la pantalla de sus televisores no entenderán de qué estoy hablando; imploro su perdón, pero es así. En una pantalla de cine, proyectada con las correctas lentes Panavision, El Bueno, El Malo y El Feo es una épica que rivaliza con Ben-Hur. Clint Eastwood parece tener aproximadamente cinco metros de alto, con la barba del aspecto de coníferas. Los surcos que limitan la boca de Lee Van Cleef son tan profundos como cañones, y podría haber una raedura (ver La Bola de Cristal) al fondo de cada uno. Las escenas del desierto parecen estirarse al menos hasta la órbita del planeta Neptuno. Y el tambor de cada pistola parece casi tan grande como el Túnel Holland..."
La búsqueda en The Good, the Bad, and the Ugly no es de una Torre, sino del oro. En este tercer film, El Hombre Sin Nombre ha progresado más en su habilidad de trabajar con otros, de manera similar a cómo evoluciona la relación de Roland con su Ka-tet. King también dice que ama el estilo épico de esta película y la dislocación absurda que es producto del desconocimiento de Leone sobre la geografía de América, una idea que toma forma en el mundo de Roland.
The Good, The Bad, and the Ugly fue la última película filmada de la trilogía, pero es claramente una precuela. El Hombre Sin Nombre adquiere en el film su ropa característica (poncho, sombrero, etc.). Quizás este concepto de finalizar la serie con el comienzo fue una influencia para lo que Roland encuentra en lo alto de La Torre Oscura.
Es también importante destacar que en una parte memorable de The
Good, The Bad, and the Ugly, un personaje (Tuco) está persiguiendo
a El Hombre Sin Nombre a través del desierto. Va siguiendo su rastro
a través de los restos de las fogatas, hasta que encuentra un cigarrillo
todavía encendido. Estas escenas son una fuerte reminiscencia de
Roland persiguiendo a El Hombre de Negro al comienzo de The Gunslinger,
y fueron para King, obviamente, una inspiración directa para crear
la saga.n