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| Discurso de graduación |
| El mensaje
que Stephen King brindó a los egresados Stephen King |
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La primera era sugerir que ustedes podrían egresar con un título de la Universidad de Maine en Orono y hacer algunos millones de dólares -algunos de los cuales ustedes podrían en algún momento, por supuesto, devolverlos a la buena y vieja Universidad de Maine. La segunda idea debe haber sido que yo no sólo los asustaría para que se queden en esta escuela, pero lo debo haber hecho. Me gustaría saber si aquellos que me escucharon hablar cuando eran jóvenes y frescos pueden ahora levantar sus manos. Como puedo ver, en algunos casos, aquellas ideas parecen haber funcionado bien.
También les prometí en aquel entonces que volvería para hablarles en vuestra graduación, nunca pensando que vuestra clase me pediría que cumpla la promesa. Y acá me tienen, por eso asumo que tanto Kid Rock como Donald Rumsfeld debían estar ocupados hoy. Con toda seriedad, pienso si han considerado todas las implicaciones de esto. Quiero decir... es un honor para mí, estoy encantado, y casi me salgo de mis zapatos, pero piensen en esto: le han pedido a un hombre que se ha pasado los últimos treinta años de su vida tratando de asustar a todos lo que hablan inglés en el mundo a que los guié hacia la América del siglo veintiuno. Esto lo tomaré como un deber; pienso que ustedes creen que merezco este honor y responsabilidad porque mi esposa y yo trabajamos por nuestro estado y nuestra comunidad, y no porque yo alguna vez escribí una historia donde un hombre solo en una isla desierta permanece vivo alimentándose con partes de su cuerpo, comenzando con los pies.
Desarrollar un buen discurso de graduación es difícil, y desarrollar uno memorable es algo cercano a Misión Imposible. En un esfuerzo por ser elocuente en un importante momento como este, la mayoría de los oradores sólo son capaces de ensamblar el típico rejunte de frases - remen, no floten (esta es para los educadores); un centavo ahorrado es un centavo ganado (para los economistas); un hombre bueno es difícil de encontrar (para los sociólogos); ser o no ser (para los profesores de inglés); y para los maestros en superstición, como yo, no pasen por debajo de una escalera. Muy pocas personas que pasaron los cuarenta años pueden recordar quien habló en su ceremonia de graduación escolar y casi ninguna puede recordar quien habló en su graduación de escuela secundaria. Eso es probablemente algo bueno.
En cualquier caso, pienso que lo mejor será ser breve. Pienso también que será mejor, dado lo grande del grupo y lo extenso de los festejos, dejar de lado la elocuencia e ir directamente a lo olvidable. Es prerrogativa de los oradores de discursos de graduación decirles que hacer con su vida, y es prerrogativa de los graduados no hacerlo. Hoy vamos a seguir solo la mitad de esa tradición. Esto es, yo solo le voy a decir pocas cosas para que ustedes hagan, y ustedes las harán, ¿okey?
- Abracen y besen a todo aquel que los haya ayudado -financieramente, mentalmente, emocionalmente- hasta el día de hoy. Padres, mentores, amigos, profesores. Si son demasiado vergonzosos para hacer esto, al menos no dejen de dar un apretón de manos. Pero yo recomiendo el abrazo y el beso. No dejen que el sol se ponga sin decirle gracias a alguien, y sin admitirse a ustedes mismos que absolutamente nadie ha logrado ésto por sus propios medios.
- No se queden a vivir en este lugar. Si ustedes son estudiantes de grado o si tienen algunos cursos para hacer todavía, correcto. Pero si siguen en Orono u Old Town desde hace tres años, viviendo en un pequeño departamento o en un trailer, hay algo mal en eso. Esto no es la Tierra del Nunca Jamás. Peter Pan se graduó en 1973 y ahora tiene una pequeña granja en Brethel. Ustedes no son los Chicos o Chicas Perdidas, pero si se quedan aquí mucho tiempo, les crecerán orejas de asno. Para la mayoría de ustedes, es tiempo de moverse. Son personas extrañas si no encuentran algo mejor que lo que pasaron en la escuela. Y son personas muy, pero muy extrañas si quieren ser siendo estudiantes.
- No se olviden que ustedes son entes físicos con una planta generadora de poder, que cuidar y mantener. Estoy hablando del cuerpo que está por debajo del traje azul. Yo no les voy a decir que somos una sociedad loca, con sobrepeso, devoradores de comida chatarra, consumidores de soda, bebedores de cerveza, miradores compulsivos de TV, que nos vestimos con talles XL, que somos la generación que camina y no corre... excepto que creo que ya lo hice.
- No se olviden que ustedes son entidades mentales, con un disco rígido de trillones de gigabytes a vuestra disposición. La mayoría de ustedes han estado corriendo como locos durante los últimos cuatro años, pensando en todos los libros que tenían que leer, los trabajos que tenían que escribir, y los tests que debían hacer. Gracias al disco rígido y a cientos de tazas de café, lo lograron. Solo... déjenme decirlo de esta forma. Puedo saber donde van a vivir. Tengo mis recursos para hacerlo. Y si me aparezco en vuestras casas dentro de diez años y encuentro en vuestros livings nada mas que el Reader's Digest, o en vuestra mesa de luz sólo la última novela de Dan Brown, y en vuestros baños sólo Jokes for the John, los perseguiré, acorralaré y les gritaré "¿Donde están tus libros? Si te graduaste hace diez años, ¿cómo es que no hay un maldito libro en tu casa? ¿Por qué están viviendo con el equivalente intelectual de macarones con queso?". Pareciera que estoy bromeando al decir esto, pero no. Ustedes tienen un cerebro debajo del gorro que lucen. Cuiden esa maldita cosa. Traten de recordar que hay vida más allá de Vin Diesel y Tom Cruise. No se van a morir si una vez al mes van a ver una película que tiene subtítulos en el borde de la pantalla. Pueden leerlos, ya que fueron a la escuela, ¿no es cierto?
- Donen un centavo por cada dólar que ganen. ¿Por qué no? Si no lo donan, se lo llevara el gobierno. ¿Piensan que no pueden afrontarlo? ¿Un miserable centavo por cada dólar? Si piensan que no, sólo miren los impuestos que pagan por cada galón de combustible que compran. Si piensan que no pueden, miren a los enfermos, hambrientos, infelices, a toda la gente sin educación que están fuera de la América que se ha construido alrededor de ellos, gente que solo quiere una oportunidad para ellos y sus familias. Para sus chicos. Algunos pocos de ellos son suicidas. Algunos otros son los "enemigos de la libertad" del Sr. Bush, por mas que él crea eso o no. Ellos se han convertido en enemigos de la libertad, pero en realidad sólo quieren algo por lo que vivir. Una pequeña oportunidad como la mayoría de nosotros tenemos hoy. Un centavo por cada dólar. Y acá va un secreto que aprendí hace seis veranos atrás, tirado en el fango al costado de una ruta, cubierto con mi propia sangre y pensando que iría a morir: nos iremos sin nada, quebrados. Todo está en las ganancias, de cualquier modo. Uno no es un dueño, solo un mayordomo. Por eso, entreguen parte. Ustedes no tienen mucho ahora, pero lo tendrán. Y cuando lo tengan, recuerden a aquellos que no tienen. Un centavo por cada dólar. Si todos lo hiciéramos, quizás lograríamos que el Sr. Bush deje las armas que tanto ama y le diera algo del dinero que gasta en ellas a los granjeros, las madres solteras y los trabajadores pobres.
- Permanezcan en Maine.
- Permanezcan en Maine.
- Permanezcan en Maine.
- Permanezcan en Maine.
Y esto no es prepotencia. Yo no pertenezco a los Lions, los Elks, o cualquier otro tipo de organización donde los hombres lucen divertidos sombreros los jueves por la noche. Yo no fundé el Rotary de la Cámara de Comercio. No estoy haciendo campaña para nadie ni hablando como un político, ¿pero que hay con respecto a esto? Tenemos un gobernador demócrata que es honesto y trabaja como un demonio todo el día, porque cree en Maine y su gente. Hemos votado por Kerry en la última elección presidencial, pero tenemos dos senadores republicanos. Y para los estándares de hoy, ambos son adecuadamente moderados. En Maine elegimos políticos sanos, responsables, lo que probablemente habla mucho más del electorado que de los propios políticos.
Yo nací aquí, viví toda mi vida aquí, y probablemente moriré aquí. Es cierto que mi esposa y yo compramos una casa en Florida a donde vamos en invierno, pero por supuesto, cuando uno empieza a envejecer, ir a Florida en invierno es ley. Es en Maine donde paso la mayor parte de mi tiempo, y no me imagino con ganas de estar en otro lugar.
Escúchenme, ahora.
Si se mudan a Massachusetts porque pueden obtener más de 17.000 dólares por enseñar en una escuela, aburrirán a todos contándoles acerca de lo bajos que son los impuestos en Maine, cuánta menos delincuencia hay en Maine y lo mucho más rápido que asfaltan las carreteras.
Si se mudan a New York para obtener un primer trabajo como abogado, bancario
o técnico, se la pasaran aburriendo a todos cuando cuenten como odian
perder dos horas diarias en el teléfono. Y cuando comenten que solían
conseguir langosta por 5,99 dólares la libra en Ellwsorth, nadie
les creerá.
Si se mudan a Texas a trabajar en computación o ciencias, aburrirán
a todos contando como sus chicos están perdidos en las inmensas y
anónimas escuelas, y ustedes están perdidos en sus inmensos
y anónimos trabajos. Cuando cuenten que nunca hay polución
en el aire al norte de Portland, no les creerán, y después
de cinco años bajo el smog de Denver, lo mismo les pasará
a ustedes. Y con respecto a Los Angeles, podrían darme la llave de
la ciudad, que la tiraría en el primer buzón con un sobre que diga “Devolver
al remitente”.
Déjenme decirles un secreto: ahora, en este momento, están sentados sobre el piso del mejor lugar de la tierra, y las puertas del ascensor están abiertas. Tenemos oportunidades de trabajo en tecnología, educación, recreación, agricultura, industria pesquera, ciencia y manejo de la tierra. Si tenemos que hablar de recursos energéticos... bueno, lo diré de esta manera: cuando los cuidadanos de New York y Washington están por quemar sus carpetas accionarias en sus hornos, para mantenerse calentitos, nosotros estamos sentados cómodos cerca del fogón, comiendo frijoles. Y si eso nos convierte en pueblerinos, un pueblerino es lo que quiero ser.
El norte nuestro es El Condado, un tesoro de bosques tan grande como el resto de Nueva Inglaterra. El sur nuestro es otra espléndida área de tierra agrícola, donde todo está sembrado y con vida, desde manzanas y miel hasta alpacas y caballos. Tenemos una lotería estatal, que odio, y un sistema educativo estatal, que amo, y del que ustedes son ahora parte.
Les prometo que no los molestaré mucho tiempo más, que iré
directamente al grano, y eso haré. El lugar para empezar a devolver
algo es el lugar en el que están ahora. Esto puede ser el hogar si
lo desean. Que Maine los necesita es algo que van a escuchar frecuentemente,
porque con vuestras nuevas habilidades, vuestra nueva educación, vuestra
juventud, vuestra energía y vuestro entusiasmo, son un valioso bien.
Lo que van a escuchar con menos frecuencia -y necesitan escucharlo, pienso-
es que ustedes lo necesitan también. Si se van de Maine, se lo perderán.
Se convertirá en parte de vuestros sueños y habitará
vuestros corazones. Cinco años después que se vayan, tal vez
sólo tres, estarán planeando vuestras primeras vacaciones
de regreso -no en vano es llamada la Tierra de las Vacaciones-,
o una buena razón para volver. Por eso, ¿por qué no
cortar por lo sano? Salteen la parte de irse y quédense aquí
desde el principio. Esta es la tierra. Este es el lugar correcto. Bueno
para vivir, bueno para trabajar, bueno para criar una familia. De todos
los lugares de Estados Unidos, Dios eligió a Maine con el primer
rayo de sol de cada día. Algunas personas piensan que ese es el motivo
por el que nos levantamos temprano. Yo siempre pensé que es porque
le gustamos más.
Felicitaciones por vuestra graduación. Y luego que hayan olvidado
todo lo que dije, recuerden esto: agradezcan su buena fortuna compartiéndola,
y demuestren sus buenos sentimientos compartiéndola en Maine. Nunca
se arrepentirán. Gracias.n