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Edgar Allan Poe |
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Uno de
lo más grandes cuentistas Iván Olmedo e Ignacio Arellano |
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Biografía: Una vida azarosa
Cuando Edgar no tiene todavía dos años, su padre desaparece en Nueva York, para siempre de sus vidas; meses después nace su hermana Rosalie, y al año siguiente se traslada con su madre y hermana a Richmond, en Virginia. A finales de ese mismo año, muere su joven madre a la edad de 24, de tuberculosis. Los pequeños hermanos son separados: Edgar adoptado por el comerciante escocés John Allan (del que tomará el primer apellido), y su esposa Frances Keeling Valentine. Rosalie es adoptada por otra familia, los Mackenzie.
En 1814 comienza a cursar sus primeros estudios en el colegio de Clotilda Fisher, sólo hasta que la familia Allan emprende un viaje de negocios en 1815, a Inglaterra. Vía Liverpool, se establecen una temporada en Escocia, donde Edgar asiste a la escuela local de Irvine: al año siguiente se trasladan a Londres; ingresa entonces en la Manor House School del reverendo John Bransby, en Stoke Newington, en la que permanece durante tres años. En 1820 la familia al completo regresa a Estados Unidos, a Richmond, donde el joven Edgar continúa sus estudios en la escuela de Joseph E. Clarke, que cambia a los dos años por la escuela de William Burke; como vemos, un accidentado periplo colegial el de sus años de infancia. Conoce en 1825 a su primer "asunto amoroso", Sarah Elmira Royster, a la que encontrará de nuevo al final de sus días, ya condenado. En 1826 accede a la Universidad Estatal de Virginia, en Charlotesville, en donde empieza a tener problemas de deudas de juego, que intenta esconder. Cuando vuelve a Richmond, Sarah se ha comprometido con otro hombre; no la encuentra. Se produce una ruptura con John Allan, que le prohíbe volver a la Universidad por causa de sus problemas con el juego y demás despilfarros, que el tacaño comerciante no tolera. Edgar abandona su casa, y en mayo de 1827 se alista en el ejército con el nombre falso de Edgar A. Perry, soldado de artillería incorporado a Fort Independence, en Boston. Ese mismo año ve publicado su primer libro, Tamerlán y Otros Poemas. Como en el caso de su itinerante periplo escolar, es trasladado también a Fort Moultrie, en Carolina del Sur; y a Fort Monroe, en Virginia, y nombrado sargento mayor.
En 1829, a raíz de la muerte de su madre adoptiva, se produce un acercamiento y reconciliación con John Allan, y deja el ejército. También consigue ver publicado Al Aaraaf, otro librillo de poemas, y Tamerlán y Poemas Menores. En 1830 da otro giro a su vida al ingresar en la prestigiosa Academia militar de West Point, en Nueva York. Su padre adoptivo, entretanto, se vuelve a casar y concibe tres hijos naturales con su nueva mujer, que desplaza a Edgar de los pensamientos y prioridades del comerciante. John Allan y Edgar Poe rompen definitivamente en 1831, año en el que también es expulsado de West Point y publica otro volumen, Poems.
Inicia entonces una importante etapa de su vida, al trasladarse a Baltimore, donde vive con su tía, María Clemm y su prima Virginia, miserablemente y sorteando toda clase de penurias. Es a partir de ese momento cuando Edgar vuelca todos sus esfuerzos en la escritura; si hasta entonces había sido un poeta ilusionado y titubeante, ahora la fiebre de escribir -y la idea feliz de que puede ganarse la vida, y la de sus familiares, escribiendo- es imparable. En 1832 publica cinco cuentos en el Saturday Courier de Filadelfia; en 1833 gana un premio de cincuenta dólares del Saturday Visiter, de Baltimore, por Manuscrito Encontrado En Una Botella; en 1835 consigue el puesto de redactor de la revista Southern Literary Messenger, de Richmond, y publica Las Aventuras de Hans Pfaal. Un año antes, el ínclito John Allan muere de hidropesía; no contempla a Edgar en su testamento, el rencor y la falta de entendimiento terminan de esta manera, tras un largo tira y afloja entre los dos hombres. Edgar y su familia se van a vivir definitivamente a Richmond, en donde el 16 de mayo de 1836, se casa con su prima Virginia Clemm, de sólo trece años de edad; su fecha de nacimiento es falsificada en los documentos de la boda. Una etapa considerablemente más feliz se inicia en la vida de nuestro autor. No es oro, sin embargo, todo lo que reluce. Termina su relación con el dueño del Southern Literary Messenger, Thomas White, que lo despide. Viaja entonces a Nueva York, contratado por la revista New York Review, pero poco después la revista sufre una crisis financiera y Edgar se queda en la calle. Su tía María Clemm tiene que abrir una pensión, que los haga subsistir. Poe publica dos cuentos más, Silencio y Mixtificación, y un ensayo, El Jugador de Ajedrez de Maelzel. Y en 1838, la fantástica La Narración de Arthur Gordon Pym.
En 1839 vuelve a encontrar un puesto, en el Burton´s Gentleman´s Magazine de Filadelfia, a donde se trasladan; publica aquí algunos de sus más conseguidos cuentos, entre ellos Ligeia o La Caída de la Casa Usher. Aparece otro libro, Tales of the Grothesque and Arabesque, y un Tratado de Conquiliología: el periodismo hace de él un escritor todoterreno.
En 1840 es despedido del Burton´s..., y comienza a acariciar la idea de publicar su propia revista literaria, que llevaría el nombre de Penn Magazine. Mientras tanto, a principios de 1841, trabaja como redactor jefe en el Graham´s Magazine, y continúa publicando: El Hombre de la Multitud, Los Asesinatos de la Calle Morgue, La Isla del Hada, Un descenso al Maëlstrom, etc.
En enero de 1842 Virginia sufre una hemorragia, y se inicia su penosa enfermedad, que lleva el sufrimiento a la casa. Poe conoce a Charles Dickens, al que admira; y en mayo abandona su puesto en el Graham´s. Oposita a una plaza en la Administración de Aduanas de Filadelfia, pero fracasa en el intento. Su producción de cuentos no puede ser más satisfactoria, al menos desde el punto de vista artístico: El Retrato Oval, La Máscara de la Muerte Roja, El Misterio de Marie Rogêt, Eleonora, El Pozo y el Péndulo. Al año siguiente su proyecto personal de revista literaria cambia de nombre: Stylus, y viaja a Washington buscando suscriptores y apoyos para sacarla adelante. Logra concertar una entrevista con el hijo del presidente de los Estados Unidos, pero todo acaba en un cúmulo de falsas expectativas y agua de borrajas. No consigue apoyos ni financiadores para la revista, que nunca ve la luz. En el terreno de lo positivo, su cuento El Escarabajo de Oro consigue el premio de cien dólares concedido por la revista Dollar Newspaper; publica El Corazón Delator y El Gato negro, dos de sus mejores y más redondos cuentos de terror; y comienza a dar conferencias.
En 1844 parte de nuevo hacia Nueva York con su inseparable familia de tres, y obtiene un puesto en el New York Mirror. Se establecen en una granja a orillas del río Hudson, en donde compone su más famoso y estremecedor poema, El Cuervo, que es publicado en un periódico rival, el Evening Mirror, bajo el seudónimo de Quarles. Cambia de nuevo de publicación, colaborando en el Broadway Journal, en el que rápidamente asciende a redactor jefe y poco más tarde es propietario de la revista, viendo parcialmente cumplido su sueño, truncado anteriormente con el Penn y el Stylus. Esta situación dura hasta principios de 1846, cuando la revista desaparece por, cómo no, problemas económicos. Se publica una antología de cuentos, Tales; y The Raven and Other Poems. Poe sigue sin obtener suficientes beneficios monetarios con su trabajo, aunque por otro lado la crítica está de su parte y alaba sus virtudes. Sigue impartiendo conferencias, y conoce a Frances Sargant Osgood, poetisa con la que mantiene correspondencia. A mediados de 1846 la familia puede instalarse en una pequeña casa de campo en Fordham, en las afueras de Nueva York, en donde el aire es mucho más benigno para la salud de Virginia, que sin embargo empeora día a día; ésta será su última residencia. Allí Poe comienza a escribir Eureka, y aparecen publicados en estas fechas El Tonel de Amontillado y Filosofía de la Composición.
En enero de 1847 Virginia muere. La luz que guiaba el camino de Edgar Poe desaparece, y todo se vuelve mucho más siniestro. El escritor sufre una congestión cerebral. Tras recuperarse continúa trabajando en Eureka" y conoce a Marie-Louise Shew, con la que entabla una amistad que dura menos de un año. En 1848, no resignado a enterrar el proyecto de su Stylus, continua dando conferencias, y escribe ensayos como Marginalia y The philosophy of Verse. Conoce en Massachussets a Nancy Richmond, a la que dedica varios poemas. Es, sin embargo, con Sarah Elena Withman -a la que conoce en Providence- con quien se compromete en matrimonio. En noviembre de ese año, cuando va camino de Boston, en uno de los episodios más oscuros de su biografía, Poe intenta suicidarse. Dos meses después Sarah Elena rompe el compromiso, y Poe regresa a la casa de Fordham, donde le espera su siempre sufridora tía, María Clemm.
El último año de la vida de Poe, 1849, es confuso y descorazonador. Aparece su siniestro cuento Hop-Frog, y su último ensayo, Poetic Principle. Hace varios viajes, de Nueva York a Filadelfia, de allí a Richmond, donde encuentra a Elmira Royster, a la que no veía en más de veinte años. En un intento por recuperar su vida, su dignidad, y forzar un cambio del rumbo que lo llevaba a lo inevitable, se compromete en matrimonio con su antigua amiga, ahora viuda. En septiembre parte otra vez hacia Nueva York, decidido a enderezar el camino. En octubre recala en Baltimore, donde se viven intensas jornadas de ambiente electoral. Captado y emborrachado por agentes de alguno de los partidos en disputa, en lo que no era más que una aberrante práctica contemporánea para conseguir votos forzados, Poe es abandonado en la calle, donde le encuentran inconsciente. Es ingresado en el Washington College Hospital de Baltimore, donde agoniza postrado en la cama, llamando a "Reynolds", e incapaz de recuperarse de su traumática experiencia.
El 7 de octubre muere en dicho hospital, y uno o dos días más tarde es enterrado en el cementerio de esta ciudad. Triste y solitaria muerte la de uno de los mayores genios de la literatura de todos los tiempos...
Análisis: El poeta del horror
Nunca nadie en la literatura universal ha alcanzado como Edgar Allan Poe el dominio del horror. Todos sus relatos producen un exquisito desasosiego que impulsa a volver la cabeza y a encender todas las luces. ¿Quién sabe lo que se oculta detrás de la puerta, en el pasillo oscuro o en la sombra rumorosa al doblar la esquina?
Poe elabora los detalles del miedo con el cuidado meticuloso de un miniaturista medieval, con la sabiduría anatómica de un cirujano experto. En la fascinante historia de El Tonel de Amontillado nos espanta la suerte de Fortunato, encadenado y emparedado vivo en la bodega por un enemigo ofendido, pero sobre todo nos espanta la sabia colocación del suceso en la alegría del carnaval, el festivo disfraz de la víctima, el sonido cada vez más tenue de sus cascabeles al otro lado de la pared, mientras va comprendiendo que no se trata de una broma.
En El Gato Negro, cuando el asesino, ebrio de loca seguridad, golpea ante la policía la pared que oculta el nicho con el cadáver de su mujer, provocando un feroz grito (¡el gato, encerrado por inadvertencia con la muerta!) el lector se entrega aterrado al placer de la taquicardia. En esos cuentos y otros muchos aparece uno de los grandes temas de Poe, el enterrado vivo, fuente de angustias elaboradas con todas las variedades del horror: como dice su criatura Arthur Gordon Pym, "ninguno de los incidentes que pueden ocurrir en el curso de la existencia humana es tan propicio para inspirar el sumo dolor físico y mental como verse enterrado en vida. La negrura de las tinieblas, la terrorífica opresión de los pulmones, las sofocantes emanaciones de la tierra húmeda se unen a la aterradora consideración de que nos hallamos más allá de los remotos confines de la esperanza".
Relaciones amorosas en ambientes de opresiva morbosidad (Ligeia, Eleanora), decadentes familias malditas (La Caída de la Casa Usher), exploraciones de la crueldad y la locura (El Pozo y el Péndulo), constituyen una sinfonía terrorífica de mortal poesía y delirios de maravilloso espanto no exentos de valor terapéutico. Todos los cuentos de Poe son obras maestras.
También lo es su único relato largo, las Aventuras de Arthur Gordon Pym, peculiar novela de aventuras de alucinante atmósfera, publicada en 1838 en forma de memorias del viajero Pym ("Me llamo Arthur Gordon Pym. Mi padre era un respetable comerciante de pertrechos para la marina, en Nantucket, donde yo nací..."). Arthur embarca clandestinamente en busca de emociones impulsado por la extraña inclinación que siente hacia las imágenes de naufragios y hambre, de muerte y cautividad entre hordas bárbaras («cuando más me entusiasmaba a favor de la vida marinera era cuando describía los momentos más terribles de sufrimiento y desesperación. Mis visiones predilectas eran las de los naufragios y las del hambre, las de la muerte o cautividad entre hordas bárbaras; las de una vida arrastrada entre penas y lágrimas, sobre una gris y desolada roca en pleno oceáno inaccesible y desconocido... visiones proféticas de un destino que yo sentía que se iba a cumplir»). En efecto, los sucesos no defraudarán su sed de aventuras. Para empezar, estalla un motín en el barco y Arthur pasa varios días en el oscuro laberinto de la bodega, enterrado vivo, sin agua ni alimentos ni aire. Liberado por su amigo Augusto reconquistan el navío matando a los amotinados, sufren tormentas, hambre y sed, se cruzan con un barco cargado de muertos y aves carroñeras, inmenso ataúd flotante que se lleva para siempre su misterio... Obligados por el hambre echan a suertes el sacrificio de uno; las escenas de canibalismo culminan una de las cumbres del horror, pero todavía les espera la muerte de Augusto, gangrenado, cuyo cadáver queda tan descompuesto "que cuando Peters intentó levantarlo se le quedó entre las manos una pierna entera. Cuando la masa putrefacta se deslizó por encima de la cubierta del barco al mar, el resplandor de la luz fosfórica del agua que nos rodeaba nos dejó ver siete u ocho grandes tiburones, mientras el crujir de aquellos horribles dientes, desgarrando la presa en pedazos entre ellos, podía oírse a una milla de distancia. Ante lo sobrecogedor del ruido, nos abismamos aterrados". (No es para menos, hay que reconocerlo).
Novela de mar, de naufragios, de islas desiertas y exploraciones, prosigue con el salvamento de los náufragos por la goleta Jane Guy, que se dirige al Polo Sur. Arthur cuenta minuciosamente el viaje, la explotación de los moluscos biche de mer, las batallas con una tribu de indígenas de raza desconocida que sienten terror por el color blanco, los hallazgos de extraños animales, la progresión incesante hacia el Polo en medio de una atmósfera cada vez más ominosa. Y siempre con precisos detalles geográficos, metereológicos o naturalistas, que cumplen su ambigua función de dar credibilidad al relato y de subrayar la maravilla con el choque de tal despliegue de observación científica con la rareza de los sucesos.
Se prodigan fenómenos extraordinarios: arroyos de agua de dos colores
y texturas, aves desconocidas, simas con inscripciones en lenguas misteriosas,
vapores marítimos y lluvias de cenizas en el seno de cuya tiniebla
surge "un resplandor luminoso y un caos de flotantes y confusas
imágenes movidas por vientos impetuosos, aunque silenciosos, rasgando
en su carrera el oceáno incendiado". Ninguna expedición
ha llegado tan lejos en los mares polares; ya no queda ningún camino:
sumergidos en una avalancha de aves gigantescas de un blanco pálido,
una catarata se abre para recibir la barca de Arthur y sus compañeros.
Y cuando surge entre esas nieblas del fin del mundo "una figura
humana amortajada de proporciones mucho más grandes que las de ningún
habitante de la tierra, y cuya piel tiene la perfecta blancura de la nieve",
el lector agradece estar sentado en su sillón, con un café
caliente si es posible, y sobre todo y más que nada, estar bien agarrado
al mundo de este lado de la página.n