| En el tablero del
estadio de los Yankees puede leerse Yankees 10, Red Sox
0. De repente, un tipo en la tribuna, siete filas detrás
de la primera base, sostiene una cruz hecha de sorbetes de plástico
y les grita a los Bomberos del Bronx: "¡Atrás,
demonios!". Pero la maldición de Stephen King
no funcionó. En una tarde lluviosa en el estadio de los
Yankees, New York venció a Boston 14 a 4. Pero eso fue
ya hace un tiempo. Hoy, King estará en un territorio
amigo, el Fenway Park de Boston, donde su amado Red
Sox se enfrenta a los Anaheim Angels, en el primer encuentro
de los playoffs por la Liga Americana.
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