Nº 75 - MARZO 2004

Pero mi comentario no versará sobre Tolkien ni sobre su obra, sino en uno de los muchos aspectos de cómo ha influido la obra de King. Es un aspecto muy concreto que se refiere a un personaje de la cuarta parte de la saga de La Torre Oscura.

Si bien he dicho que no soy muy aficionado a Tolkien, sí hay en su brillante obra un importantísimo personaje que, al igual que a muchos, me atrae considerablemente. Se trata del estrafalario, monstruoso, perturbado y, al tiempo, extrañamente gracioso Gollum.

Como cuentan al principio de la última y tercera película El Retorno del Rey, Gollum es primeramente un hobbit normal y corriente hasta que el anillo cae en sus manos. El poder del objeto lo va absorbiendo y perturbando hasta que queda reducido a un deformado y esquelético engendro que repite sin cesar la famosa expresión "mi tesoooooro" con sus temibles ojos clavados en el anillo, hipnotizados por su sobrenatural poder.

Cierto día, mientras veía la televisión con la mente totalmente apartada de los libros de Stephen King, pasaron el anuncio de El Retorno del Rey para el cine y sin saber cómo, en el instante en que salía un primer plano de Gollum profiriendo majaderías sobre el anillo, vino a mi cabeza una imagen del libro La Torre Oscura IV: La Bola de Cristal que muchos ya podrán haber adivinado.

La imagen reflejaba una alta colina llena de árboles siniestramente perfilados por la anaranjada luz del sol que se empieza a esconder por el horizonte. En la parte más alta de la colina hay una pequeña choza. De la chimenea sale una perezosa serpiente de humo que se va retorciendo en el aire hasta desvanecerse. La cámara que hay en mi mente se va acercando a la lóbrega choza. Hay una pequeña ventana sobre un montón de leña medio escondida por una enredadera. De allí sale una especie de extraño resplandor rosa-violáceo. ¿Han adivinado ya quién está tras esa luz? Por supuesto que lo saben: nada más y nada menos que la siniestra bruja Rea de Cos.

Hacía bastante tiempo que leí ese libro, pero esas imágenes seguían vívidas en mi recuerdo. Así que para asegurarme más del parecido de ambos personajes, tomé el libro de la estantería de mi habitación y me zambullí en él buscando los capítulos en que aparecía Rea con la bola, que huelga decir que es el objeto sustituto del anillo. El paralelismo es asombroso y mucho más sustancioso de lo que en principio pensé. Lo único en que se diferencian es que antes de poseer cada uno el respectivo objeto, Rea ya era malvada y Gollum no. Pero por lo demás ambos son muy parecidos. Así que tomé varios pedazos de papel y fui marcando las páginas en las que se narraba el efecto de la bola sobre Rea y cómo ésta se va transformando al son de las radiaciones del poderoso objeto.

Aunque realmente el paralelismo está en el hecho de que exista un objeto maldito y poderoso capaz de absorber la vitalidad de cualquiera que lo vea, como mejor se ve es analizando a los personajes que lo sufren. Así, a continuación trascribo los fragmentos para que pueda verse claramente la transición del personaje y el lector pueda ir comparándolo mentalmente con el personaje de Gollum. Por si alguien quiere saber la ubicación de los textos, las páginas se corresponden con el volumen en tapas duras de Ediciones B en tonos naranjas y negros que casi todo el mundo poseerá.

"En el interior de la caja había una bola de cristal llena de una rosada luz que fluía en suaves pulsaciones semejantes a los latidos de un corazón satisfecho.

-Eres un encanto -musitó Rea, sacándola de la caja. Después la sostuvo delante de ella para que su pulsante fulgor le recorriera el arrugado rostro como la lluvia.

-¡Estás viva, vaya si lo estás!

De repente, el color del interior de la bola se oscureció, tornándose escarlata. La vieja sintió en sus manos una monótona vibración semejante a un motor muy potente y volvió a experimentar la sorprendente humedad entre sus piernas, aquella especie de reflujo de marea que creía perdido desde hacía mucho tiempo."

Los Grandes Cazadores de Ataúdes le han entregado a Rea la bola de cristal para que la guarde y aquí la bruja tiene un primer contacto con su poder. Como el anillo en El Señor de los Anillos, la bola irradia unos efluvios sumamente agradables imposibles de evitar, a pesar de ser un objeto igualmente maligno. Fíjese el grado de placer que incluso es capaz de devolver las más íntimas sensaciones de sexualidad a una vieja de más de cien años. Ya en este primer e intenso contacto le habla como a un ser vivo; es más, un poco más adelante, en su primera visión a través de la bola, le dice embelesada: "¡Más cerca, cariño! ¡Un poquito más cerca!"

"Sacó una caja y levantó la tapa que ya estaba abierta. Su rostro quedó inundado por un suave resplandor rosado, y Susan emitió un jadeo. Por un instante, el rostro de la vieja se convirtió en el de una joven, aunque lleno no sólo de juventud sino también de crueldad, un rostro de joven testaruda firmemente dispuesta a aprender toda suerte de cosas malas por toda suerte de motivos equivocados. La luz parecía proceder de una especie de bola de cristal.

La vieja la contempló un buen rato, con los ojos muy abiertos y una expresión fascinada. Sus labios se movían como si le estuvieran hablando o quizá cantando; el cordel de la bolsita que Susan le había traído de la ciudad colgaba todavía de la boca de la bruja y se movía arriba y abajo mientras hablaba. Después, al parecer con un gran esfuerzo, la vieja cerró la caja y la rosada luz se quedó dentro. Susan lanzó un suspiro de alivio... allí había algo que no le gustaba."

Susan está en casa de Rea para que ésta dé prueba de su "honradez" y tras un primer, no muy agradable encuentro, la envía fuera a por leña y ella la descubre por la ventana. Puede verse aquí que la bola es maligna en tanto que es capaz de reflejar que una vieja como Rea todavía es bien joven para hacer todo el mal que se ocurra. Y el buen trato hacia la bola, cual hijo en brazos de su protectora madre, puede verse muy bien cuando dice que parece hablarle o cantarle en voz baja. Y por otro lado esa expresión idéntica a la de Gollum al contemplar el anillo "con los ojos muy abiertos y una expresión fascinada". Tan a gusto está frente a la bola que le cuesta "un gran esfuerzo" cerrar la caja.

"En el interior de su solitaria choza en la cumbre de Cos, Rea permanecía sentada junto a la mesa de la cocina, inclinada sobre la bola de cristal [...] Su rostro estaba bañado por su rosado resplandor, pero ya nadie lo hubiera podido confundir con el de una muchacha. Rea poseía una extraordinaria vitalidad que la había sostenido a lo largo de muchos años [...] pero ahora la bola de cristal se la estaba arrebatando y chupando, como un vampiro chupa la sangre. A su espalda, la estancia más grande de la choza estaba más sucia y desordenada que de costumbre. Aquellos días no tenía tiempo ni siquiera para hacer una somera limpieza; la bola de cristal ocupaba todo su tiempo. Cuando no la miraba estaba pensando en mirarla, y... ¡oh la de cosas que había visto!"

Está claro cómo la bola la va absorbiendo hasta que a penas hace otra cosa que contemplarla y lo mal que lo pasa cuando no lo hace. Algo así como una atracción fatal.

"«Pero vamos a ver lo excitada que te sientes dentro de unos minutos, perra asquerosa», pensó inclinándose un poco más sobre la palpitante y rosada luz de la bola de cristal. A veces le parecía que aquella luz le dolía en los huesos de la cara, pero era un dolor agradable. Sumamente agradable."

"[...] Aquella noche la bruja de Cos durmió como un tronco por primera vez en una semana, y cuando tomó la bola de cristal a la mañana siguiente, su niebla se disipó de inmediato. Se pasó el día convertida en su esclava, espiando a la gente que aborrecía, sin apenas beber ni comer nada. Hacia la puesta de sol salió de su estado hipnótico [...]."

En el primer párrafo Rea está mirando cómo Roland y Susan hacen el amor y su relación con la bola es casi de sadomasoquismo; el dolor de la luz le produce placer. En el segundo queda bien claro el poder de hipnosis de la bola que retiene a la bruja durante un día "convertida en su esclava".

"[...] Las mejillas de la vieja se habían hundido, confiriendo al resto de su rostro el aspecto de una calavera. Unos puntos parduscos hormigueaban entre su ralo cabello y sobre su abombada frente cual ejército de invasores insectos. Por debajo de su ojo izquierdo había una llaga abierta, y sus sonrientes labios dejaban al descubierto unos cuantos dientes."

Aquí es cuando Sheemie trae a la bruja su graf y ve en qué se está convirtiendo. No me digan que la corrompida imagen de Rea no se acerca a la de Gollum.

"Rea se pasó toda la semana anterior a la Feria sentada delante de la bola de cristal, contemplando sus profundidades. [...] Por su parte, ella estaba cada vez más reseca y ahora sus ojos parecían las cuencas de las calaveras que guardaban en el interior de una red junto a la puerta de su dormitorio. Algunas veces se quedaba un poco transpuesta con la bola sobre el regazo, la maloliente serpiente alrededor de su cuello, la cabeza inclinada y la puntiaguda barbilla clavada en su pecho mientras unos hilos de saliva le colgaban de sus labios arrugados y flojos, pero jamás se dormía del todo. Tenía demasiadas cosas que ver.

[...] Al tercer día de la semana anterior a la Siega, dejó de ir al retrete a pesar de que podía llevarse la bola a donde quisiera, y empezó a despedir un agrio olor a orines.

[...] Rea soñaba con la bola de cristal y se perdía en sus sueños tal como otras personas habían hecho antes que ella; entregada de lleno a los mezquinos placeres de la clarividencia, no se percataba de que la bola de color de rosa le estaba robando los arrugados restos de su ánima. E haberlo sabido lo hubiera considerado justo. Veía todo lo que las personas hacían en la sombra y eso era lo único que le importaba; a cambio de ello, gustosamente hubiera entregado su fuerza vital."

En este párrafo el poder de la bola sobre Rea llega a su punto álgido, en que le arrebata la poca alma que pueda tener, cosa que ella estaría dispuesta a hacer igualmente a cambio de ese placer. De la misma manera Gollum en El Señor de los Anillos es capaz de mentir y traicionar a quien sea con tal de obtener el anillo, e incluso entrega su vida a las ardientes profundidades de un volcán por no dejarlo escapar.

"-La bola se ha quedado a oscuras -dijo ella [...]-No quiere ir contigo.

-Aun así, tengo orden de llevármela. -la voz de Jonas sonaba amable y conciliadora. [...]

[...] Se había acercado bastante a Jonas como para que éste viera hasta qué extremo la enfermedad la había devorado. Por encima de los pocos pelos que le quedaban en la cabeza, la bola temblaba hacia delante y hacia atrás. [...]

-Llévame contigo. -El rostro de Rea se contrajo en una horrible mueca de codicia; parecía un cadáver que estuviera a punto de estornudar.

«No se da cuenta de que se está muriendo -pensó Jonas- . Gracias sean dadas a los dioses»".

Hasta aquí los Grandes Cazadores de Ataúdes han ido a casa de Rea a llevarse la bola que Jonas le entregó para que guardase hasta este momento. Ella se ha negado y Jonas, urdiendo un plan para deshacerse de ella, acepta llevarla con ellos de momento. Aun así Jonas pide a la bruja que se la entregue.

"Rea la retuvo un instante. Ambos habían llegado a un acuerdo, pero ella se resistía a desprenderse de su tesoro. La codicia brillaba en sus ojos como la luz de la luna a través de la niebla.

[...]

Con un suspiro de pesadumbre, Rea depositó finalmente la bola en sus manos. En el instante en que ésta pasó de las manos de Rea a las de Jonas, un resplandor rosado empezó a pulsar en sus profundidades. Jonas experimentó una punzada de dolor en la cabeza y un estremecimiento de placer en los cojones.

[...]

Por supuesto que Jonas sabía algo: sabía lo peligrosa que era aquella suave cosa de cristal que sostenía en sus manos. Si quería se podía apoderar de él en un santiamén y en cuestión de un mes él tendría el mismo aspecto que el de la bruja: demacrado, lleno de llagas y demasiado obsesionado como para darse cuenta o para que le importara.

[...]

-Eso iba dentro de una bolsa -dijo Jonas-. Una bolsa que se cerraba con una cinta. Ve por ella.

-Sí -dijo Rea, esbozando una desagradable sonrisa-. Pero la bolsa no impedirá que la bola te arrebate la vida si quiere. Ni se te ocurra pensarlo [...]".

Me llamó mucho la atención lo que dice en las tres primeras líneas de este extracto -se resistía a desprenderse de su tesoro-. Exactamente como Gollum se refiere al anillo. Aunque he de confesarles que no sé si Stephen King lo pone así en la versión original The Dark Tower IV: Wizard and Glass o es algo que la -ejem- traductora traduce a su antojo como ha hecho casi en cada línea de este destrozado libro.

En estos párrafos también podemos ver que Jonas a penas con tocarla tiene la misma sensación de Rea al principio: de dolor y placer incluso sexual. Pero intenta alejarse de ese placer que entiende como maligno y pronto pide a Rea la bolsa en que venía.

En el próximo extracto podemos ver cómo, al igual que en la obra de Tolkien, el objeto no sólo afecta a quien lo lleva encima, sino a todo aquel que lo mira, y quiere apoderarse de él.

"[...] Jonas se volvió a ver tal como estaba en realidad: prácticamente seca debido a la cosa que sostenía en su regazo. Sintió que aquel rosado resplandor penetraba en los más profundos pasillos y huecos de su mente y los encendía como jamás habían sido encendidos. Ni siquiera Coral, en sus más cochinas actividades, era capaz de encenderle de aquella manera.

-Te gusta, ¿verdad? -le preguntó Rea medio riendo y medio canturreando-. Vaya si te gusta, ¿a quién no? ¡Con lo bonita que es! Pero ¿qué ves en ella, Jonas?

[...]

La figura del interior de la bola se acercó un poco más, como si flotara. El hecho de mirar le producía una cierta sensación de aturdimiento, pero era un aturdimiento agradable. [...]

Percibía su luz, cociéndole unas zonas cada vez más profundas de su cerebro. Era una sensación placentera, como la de una hoguera en una noche muy fría. [...]

Rea hizo un gesto por encima de la bola -un breve movimiento de las manos como si quitara el polvo- y la rosada luz desapareció. Jonas lanzó un leve grito de protesta, pero todo fue inútil; la bola se había vuelto a quedar a oscuras. Hubiera deseado alargar las manos y pedirle a rea que la volviera a encender -suplicárselo si era necesario-, pero se contuvo echando mano de toda su fuerza de voluntad [...]"

Pág. 593:

"A cada paso que daba el caballo de Jonas, Rea se echaba un poco más hacia atrás en el carretón. Sus ojos miraban de uno a otro lado desde sus hundidas cuencas, buscando un inexistente medio de escapar.

[...]

-Dámela -le dijo (Jonas), inclinándose hacia el carretón y alargando la mano para que ella le diera la bola de cristal. [...]

Rea lanzó un grito tan penetrante que algunos vaqueros dejaron caer al suelo las tazas metálicas de café y se cubrieron los oídos con las manos.

[...]

-¡Toma! -gritó Rea, arrojándole la bola mientras se protegía el rostro con la mano libre-. ¡Aquí la tienes, tómala! ¡Y que te haga todo el daño que me ha hecho a mí!

[...] Su mente (de Jonas) era una explosión de júbilo. Por primera vez en su dilatada vida profesional se olvidó de su trabajo, del ambiente que lo rodeaba y de las mil cosas que cualquier día podían acabar con su vida. Ya la tenía; tenía la bolsa. ¡Por todos los sepulcros de todos los malditos dioses, ya tenía en su poder la condenada bolsa!

«¡Es mía» pensó, y eso fue todo. Consiguió reprimir el impulso de abrir la bolsa e introducir la cabeza en ella como un caballo introduce la cabeza en una bolsa de avena, y enrolló dos veces la cinta alrededor de su arzón de su silla. Respiró todo lo hondo que le permitieron los pulmones y exhaló el aire. Mejor. Un poco mejor."

Más adelante Rolando se la arrebatará a Jonas, que reaccionará al igual que la bruja al verse privado de ella. Y como en El Señor de los Anillos, donde el protagonista, Frodo, lleva el anillo colgando de su cuello, en la novela de Stephen King también Rolando se verá afectado por ella en unos pasajes en los que la bola le revelará cosas insospechadas.

Y hasta aquí mi exposición del paralelismo entre ambos personajes que no dudo que haya sido una de las tantas influencias de la obra de Tolkien sobre la de King. Me gustaría terminar este escrito con una imagen del libro de King que describe cómo queda Rea después de haber sido afectada por la bola y despojada de ella.

En la página 601 del libro llega al patio de la casa de Cordelia pidiendo auxilio y la describe así: "en el parterre pegado al muro de la casa una mujer increíblemente anciana se arrastraba sobre la tierra blanca congelada por la escarcha... acercándose a ella. El lacio y escaso cabello blanco de la vieja colgaba sobre su rostro. Unas llagas le cubrían la frente y las mejillas; tenía los labios partidos y la sangre le bajaba por la puntiaguda barbilla llena de verrugas. Las córneas de sus ojos eran de un sucio color amarillo grisáceo, y jadeaba como un fuelle resquebrajado cuando se movía."

¿No les recuerda a Gollum? A mí sí.n

Rea y Gollum

Las similitudes entre un personaje de La Torre Oscura y otro de El Señor de los Anillos

Alejandro Marín

 

e sobra es sabido que Stephen King es un fan de Tolkien y su obra cumbre El Señor de los Anillos. Y también es de sobra conocido que su obra se halla bastante influenciada por éste. La verdad es que no soy un especial amante de éste, sin duda alguna, fantástico (en todos los sentidos de la palabra) y original escritor. De hecho el rotundo y aplastante éxito de la trilogía fílmica no me ha causado especial interés, aunque la calidad del film es indudable tanto en efectos como fidelidad de adaptación y no defrauda ni a los no-fans del libro.