Nº 143 - NOVIEMBRE 2009

Algunas veces irónico, otras muy serio, pero siempre brillante... el King que tanto nos deleita con sus novelas se hace presente en su mejor forma para hablar de los más diversos temas. A lo largo de esta serie de artículos iremos recopilando una selección de las mejores columnas.



Donde residen las alegrías

por Stephen King
(Pop of King #93, Where The Joys Are)

Cuando la compañera columnista Diablo Cody remarcó su poca afición por las películas de verano, me dieron ganas de correr hacia donde estuviera para darle un abrazo y chocarle las cinco, porque pienso exactamente del mismo modo. Aborrezco las comedias románticas que se toman a la ligera la naturaleza humana, y evito dibujos animados sobre tiernos animales que hablan (Ratatotouille es la excepción que confirma la regla).


¿Y superhéroes? Ya he llenado mi cupo, gracias. Una vez has visto The Dark Knight, la película original de Spiderman, y Watchmen (demasiado larga, pero visualmente hermosa y temáticamente ambiciosa), el resto sólo es relleno inyectado con testosterona.

Seré un espectador hasta el día que muera, pero entre mediados de mayo y finales de agosto, frecuento el videoclub y vuelvo a mis viejos amigos. Aquí hay 20 que nunca decepcionan. Los comentarios son breves porque el espacio está limitado; básicamente lo que estoy diciendo es que confiéis en vuestro tío Stevie.

20: White Heat [Calor Blanco] está protagonizada por Jimmy Cagney como un estafador con el gatillo flojo que sufre migrañas y complejo de Edipo. Enemigos Públicos de Michael Mann parece aburrida en comparación.

19. En Mr. Peabody and the Mermaid [Domador de Sirenas], William Powell pesca una sirena mientras está de vacaciones con su mujer y la guarda en su bañera. Divertida y dulce.

18. Point Blank [A Quemarropa] es un thriller de John Boorman que protagoniza Lee Marvin como un muro andante de venganza. Como un sabio espectador apunta en IMDB, “¡Nadie golpea la entrepierna como Marvin!”

17: Titanic: Venga, podéis reíros. Mi corazón, aún así, seguirá adelante.

16: Saturday Night Fever [Fiebre del Sábado Por La Noche] presenta el baile loco y guay de John Travolta y la moda hilarante de los setenta. Además de las voces agudas y de pito de los Bee Gees.

15: Curse of the Demon [La Noche del Demonio] es una versión más antigua (1958) y más tranquila de Drag Me to Hell. Poco presupuesto, efectos especiales muy sencillos… y aún así terrorífica.

14: 1941 de Steven Spielberg es una magnífica comedia chiflada repleta de secuencias fantásticamente visuales. Ponédsela a vuestros hijos y mirad como se quedan con la boca abierta.

13: Cujo todavía da miedo, y es una película con resonancia real. Sigo enfadado porque Dee Wallace no consiguiera una nominación al Oscar por su retrato de la mamá que se convierte en tigresa cuando la vida de su hijo se ve amenazada por un perro rabioso.

12: The Caine Mutiny [El Motín de Caine] presenta a Humphrey Bogart en su mejor papel, como el capitán Queeg de ojos huidizos.

11: La versión original de The Thing [La Cosa] era temperamental y atmosférica, pero prefiero el llamativo remake de John Carpenter con Kurt Russell (1982)

10: Dr. Strangelove: “Caballeros, ¡no pueden pelear aquí! ¡Esta es la Habitación de la Guerra!” ¿Necesito decir más?

9: Bring Me the Head of Alfredo Garcia [Traigánme la Cabeza de Alfredo García]: Warren Oates como el tipo malo de poca monta más nefasto y con más agallas de todos los tiempos. Este es el equivalente cinemático de Meridiano de Sangre de Cormac McCarthy.

8: Kiss of Death es mi película de género negro favorita. Richard Widmark interpreta a un criminal que dispara a la gente en la barriga “para que puedan rodar durante un buen rato reflexionando”.

7: Die Hard [Jungla de Cristal] ha sido imitada a menudo pero nunca duplicada. Willis bien, Rickman mejor. Yippe-ki-yay, hijo de puta.

6: The Blues Brothers: Aykroyd y Belushi, siguen siendo guays con gafas de sol. Y la música tiene mucho ritmo.

5: The Blair Witch Project: Ahora que todo el hype ha terminado, podéis revisitar esta obra maestra de bolsillo y maravillaros de cuán terrorífica es. Imposible decir por qué funciona, pero lo hace.

4: The Wild Bunch [Grupo Salvaje]: Fácilmente el mejor western que se ha hecho nunca. Sam Peckinpah puede haber conseguido más honestidad y valor de sus estrellas de Hollywood que cualquier otro director de la historia.

3: Sling Blade [El Otro Lado de la Vida] todavía toca mi corazón después de una docena de visionados. El retrato de la vida en una pequeña ciudad es dulce, y el retrato de Billy Bob Thornton de Karl Childers es bello.

2. y 1. Hombres desesperados con nada que perder circulan en un convoy de camiones a través de la selva de Sudamérica. Su carga es dinamita podrida que exuda nitroglicerina, un material tan inestable que el menor golpe puede explosionarlo. El original, Wages of Fear, está considerada como una de las películas más importantes de la era moderna, pero tengo una preferencia secreta por Sorcerer [Carga Maldita], el remake de William Friedkin. Roy Scheider ha tenido dos grandes papeles: el Jefe Brody en Jaws [Tiburón] y Jackie Scanlon en Sorcerer. Estas películas generan suspense con una simplicidad hermosa.

Id y mirad algunas de estas. Y si perdéis esta oportunidad veraniega, siempre quedará el próximo verano. O, demonios, este otoño.




¿Qué es lo próximo en la cultura popular?

por Stephen King
(Pop of King #94, What's Next For Pop Culture)

Porque me encanta la cultura sobre la que escribo, estas columnas normalmente son benévolas. Esta vez no. Están teniendo lugar tremendos cambios en la industria del entretenimiento, y estos cambios cada vez se aceleran más. Hacen que surjan preguntas serias sobre el futuro de la cultura popular. Aquí hay unas pocas de las más importantes.


¿Qué va a ocurrir con los libros?

Las descargas de libros electrónicos sólo representan un 1.5% del mercado total… pero eso ocurrió también con los CDs, y si has comprado un vinilo de verdad últimamente, estás es una compañía muy selecta. Mientras escribo esto, los libros de tapa dura más vendidos tienen establecido un precio como e-book de cerca de 10 dólares, pero si creéis que los vendedores de e-books como Amazon y Sony están sacando beneficio, podríais estar equivocados. Eso es porque el producto se vende barato por la misma razón que los traficantes de droga venden el producto barato, por lo menos para empezar: para engancharte. Y si os parece una comparación dura, entonces no entendéis lo que cualquier lector de Harry Potter y Crepúsculo sabe: las buenas historias son droga. Me encanta mi Kindle, pero parece que ha sido (hasta ahora) acogido con cautela por las grandes editoriales y empresas de edición. Si el e-book saca a esos tipos fuera del negocio (o incluso los relega un semi-retiro), ¿qué ocurre con la calidad? Y ya puestos, ¿quién paga los adelantos? Nadie con quien haya hablado puede responder a estas preguntas.

¿Qué es lo que va a reemplazar a la radio de rock & roll?

Puedo atestiguar personalmente que está en soporte vital, porque poseo una emisora de radio (WKIT en Bangor, Maine) y veo los balances. Si se me permite ser vulgar, los ingresos por anuncios van como el culo. Y esto es verdad sea cual sea el formato de rock: pop, antiguo, heavy metal, un-poco-de-todo (es lo que creo que es Doobie Brothers Radio). Ahora mismo los únicos que pagan las rentas de la radio son charlatanes de derechas como El Rushbo. Si no hay radio de rock&roll, ¿quién va a descubrir a los grandes nuevos artistas que harán que griten las niñitas? ¿Dónde están los DJs como Cousin Brucie… o Carroll James de WWDC, a quien se atribuye haber puesto I Want to Hold Your Hand por primera vez en América? ¿Cómo de importantes culturalmente son las parloteantes “personalidades” que hacen bromas telefónicas y programas para cuando vamos conduciendo? Expongámoslo de este modo: en lo que a mí respecta, podéis coger a Opie y a Anthony y darles por donde no brilla el sol.

¿Qué ha ocurrido con las películas americanas serias?

Lo pregunto porque las mejores, como The Hurt Locker, no consiguen ya un estreno grande, mientras que la película idiota Transformers 2 de Michael Bay se estrenó en 4.200 cines. Eso es mucho espacio ocupado por los efectos especiales y los bonitos pechos de Megan Fox. Y considerad esto: el presupuesto de Locker fue de 11 millones de dólares. Es el trabajo de un genio. La Venganza de los Caídos tuvo un presupuesto de aproximadamente 20 veces eso, y es una basura de trabajo. ¿Decís que el público decide? Bien, no tengo problemas con eso, pero ¿cuándo fue la última vez que visteis alguna película que haya permanecido en vuestra mente una semana o un mes después? La Duda tiene cerca de un año ya. El Luchador de Ditto y El Lector. Después de haber revisado agendas de producción, os puedo decir que no hay ninguna como esas en el horizonte… pero podéis apostar vuestro resguardo de la entrada a que habrá próximas aventuras para los Transformers y los G.I. Joes.

¿Puede sobrevivir la televisión?

Simplemente basándome en el hecho de que la NBC está dedicando cerca de una cuarta parte de la programación del prime-time a Jay Leno mientras que el cable continúa produciendo entretenimiento de verdad como Damages, Burn Notice, y Breaking Bad, tengo que dudar. Aquí tenéis un pequeño ejercicio: la próxima vez que veáis vuestro programa favorito de televisión – el último para mí fue Harper’s Island – mirad los anuncios en vez de ir a por unas patatas fritas. Daos cuenta de cuantos de los anunciantes que antes tenían grandes nombres, han sido reemplazados por charlatanes que venden aparatos de ejercicio, perchas maravillosas, y quitamanchas milagrosos. Luego preguntaos a vosotros mismos cuánto puede haber bajado la prima por anuncios, si estos raritos pueden permitirse comprarlo.

¿Qué debemos temer?

Simple: Dado que ahora mismo no hay reemplazos adecuados para la calidad que parece estar desapareciendo – para el entretenimiento que realmente nos emociona. Cuando la basura hace salir a la clase, nuestros gustos se vuelven más ordinarios y la vida de la imaginación se empequeñece.

¿Y cuando el buen material se haya ido?

No volverá, hijo. Eso es lo que realmente me da miedo.





La Que Se Fue

por Stephen King
(Pop of King #95, The One That Got Away)

Durante la última semana del verano de películas de este año (que termina el fin de semana del Día del Trabajo), una pequeña película se proyectó en unos pocos locales. Hubo muy pocas críticas, aunque la web Fearnet.com tomó nota, diciendo de esta película “Consecuentemente desafiante... No es lo que probablemente estás esperando de una película de terror tipo ‘fin del mundo’”.


El crítico de Fearnet Scott Weinberg también señaló que la compañía que la estrenó, Paramount Vantage, ya no existe. Eso, por supuesto, fue una razón por la que Carriers resistió tanto como el vaho del aliento sobre un cristal. La razón más importante es que Carriers es una película pequeña y tranquila en un mercado americano que cada vez más pertenece a películas que presentan enormes efectos especiales y actores de primera fila que firman casi siempre porque todos estos ceros en el cheque son demasiado tentadores como para dejarlos pasar.

A los lectores de Apocalipsis (o aquellos que han visto la miniserie, que parece programarse en el cable al menos una vez cada ciclo lunar) les será familiar la premisa de Carriers: un virus parecido a la gripe, mortal, ha diezmado América. A los lectores de La Carretera de Cormac McCarthy (que se estrenará como película el mes que viene, con Viggo Mortensen como protagonista y sin duda cumpliendo con el requisito de los efectos especiales) les sonará familiar el argumento, que implica a unos pocos supervivientes –dos hermanos y sus compañeras femeninas– intentando encontrar seguridad en un mundo donde los recursos están desapareciendo, la sociedad se ha destruido, y el peligro merodea por todas partes.

La historia comienza y termina con secuencias de vídeo caseras de los hermanos cuando eran niños, retozando en una playa idílica. Conocemos a las versiones adultas –de lejos menos atractivas, pero no sin cualidades a su favor– utilizando mascarillas para la gripe e intentando volver a ese lugar de su infancia segura y feliz. Cuando se les termina el combustible, secuestran un 4x4 que pertenece a Frank, cuya hijita está mostrando los primeros síntomas de la enfermedad letal. El grupo lleva al padre aterrorizado y su hija moribunda con ellos, después de usar un revestimiento de plástico para mantenerlos en cuarentena en la parte de atrás. Tal escenario no puede terminar de forma feliz; sabemos desde el principio que estás personas están bastante condenadas.

¿Es Carriers una gran película? No. Pero es una buena película. Piper Perabo (Coyote Ugly) es sensible y creíble como la neurótica de la supervivencia novia del hermano mayor, y Christopher Meloni, también conocido como el incondicional Detective Elliot Stabler de Ley y Orden, se convierte con una actuación portentosa en el padre desesperado. Cuando está en la pantalla, no puedes apartar los ojos de él; la simplicidad de su rabia y profunda pena te obligan a creerlo. Y en mi opinión, los actores que pasan el 50 por ciento de su tiempo en pantalla llevando mascarillas para la gripe que cubren el 50 por ciento de sus caras merecen medallas por actuaciones adecuadamente planas. Los placeres reales de Carriers son su guión crudo y creíble, y la hermosa fotografía pesadilla a la luz del día de Benoit Debie, el director belga de fotografía, que también rodó una ingeniosa peliculita de miedo titulada Joshua y ganó el Premio de Dirección Fotográfica en Sundance en el 2007. Sea deprimente o no, Carriers es una cosa bonita para mirar.

¿Lo que tengo que decir? En realidad, tengo dos cosas. La primera es que definitivamente deberíais poner Carriers en vuestra lista de Netflix. La segunda es que debería haber un lugar en los cines americanos para las buenas películas como esta. He vituperado los taquillazos vacíos como Transformers y G. I. Joe antes, y no lo voy a hacer otra vez; como alguien sin duda más listo que yo dijo una vez de tales entretenimientos, “Si te gustan ese tipo de cosas, este es el tipo de cosas que te gustarán”. Pero en un país en el que incluso las ciudades pequeñas soportan colmenas de cine que contienen 10 o 12 cines, los chicos grandes no deberían ser capaces de aspirar todo el aire de la habitación, ¿no?

El anuncio que hay para Paranormal Activity 1, que se ha estrenado en una docena de sitios o así (incluyendo varias mecas del cine como Baton Rouge, Louisiana, y Boulder, Colorado), le dice al público “¡Pedidla!”. No es tan mala idea. La próxima vez que veáis o escuchéis algo acerca de una buena película modesta como Carriers, por qué no pedís a vuestro cine local que la proyecte – aunque sólo sea en la polvorienta sala de 60 asientos al final del Pasillo de la Muerte de las Palomitas, donde todavía están proyectando La Proposición para un tipo viejo que ha entrado con un descuento para la tercera edad, se ha tirado dos pedos, y ha caído dormido. No dolería, y quién sabe – podríais terminar teniendo una auténtica experiencia en el cine.




Mi adicción a la pantalla

por Stephen King
(Internet News, My Screen Addiction)

¿Podemos hablar – con calma, y sin levantar la voz – sobre la adicción a la pantalla? Lo planteo así porque nadie es más rápido en ponerse en una actitud defensiva como un yonki. Es algo que sé por experiencia personal. La acusación engendra negación. Soy un usuario social, dice el adicto. Además, puedo dejarlo cuando quiera.


Pero, ¿puedes? ¿Puedo hacerlo yo, para el caso?

Pensé en esto cuando vi un artículo de UPI.com (sí, lo leo en mi ordenador) que afirmaba que el adulto medio americano pasa 8,5 horas mirando a varias pantallas. El estudio fue encargado por la Nielsen Company. Mi reacción inicial fue el pensamiento clásico del adicto: No pueden estar hablando de mí; no paso todo ese tiempo mirando fijamente pantallas. Al principio, parecía una conclusión razonable. No uso Twitter, no estoy en Facebook (a menos que alguien me haya puesto ahí), nunca he comprado en Craigslist, y he hecho exactamente una adquisición en eBay (alguien lo hizo por mí, ya que no tengo ni idea del protocolo). Poseo un teléfono móvil pero no lo utilizo – lo guardo en el coche por si sufro una avería en Overshoe Este y necesito una grúa. Creo que saca fotos, pero no tengo ni idea de cómo funciona esa utilidad, y nunca he enviado un SMS a nadie en toda mi vida.

Así que cuando empecé a sumar mi tiempo frente a pantallas en un día, lo hice con confianza, y –el Tío Stevie lo admite– con un sentimiento de superioridad. Esa sensación pronto se esfumó. Para mí, se divide así: 3,5 horas escribiendo frente a mi Mac de sobremesa; una hora al día escribiendo y contestando e-mails; una hora al día visitando mis páginas webs favoritas (Drudge, Huffington Post, Daily Beast, Kos, EW, The Filthy Critic, The Smoking Gun, etc.); dos horas al día mirando televisión (en su mayor parte material que me he descargado de iTunes o visto en Hulu). Estoy por debajo de la media de Nielsen, pero aún así – ¿siete horas al día de actividades relacionadas con los ordenadores? Eso es mucho voyeurismo. Pensadlo de otro modo, estoy pasando más de la mitad del tiempo consciente del día aquí donde estoy ahora – con mi cara bañada en luz eléctrica. No es difícil pensar en las telepantallas del Gran Hermano de George Orwell cuando te das cuenta de una cosa así.

El National Institute on Media and the Family (“¡Encuéntrame en Twitter” se muestra de forma visible en su página web) tiene una lista de algunos síntomas claves de la adicción a la pantalla: jugar a videojuegos genera normalmente sentimientos de placer y culpabilidad a partes iguales; los usuarios a menudo dejan de lado de la comida a favor de la actividad con el ordenador; los usuarios reciben grandes facturas por servicios online (menos mal de que iTunes y Amazon en mi caso, y no de porno y apuestas).

PurpleSlinky.com lista los síntomas de la adicción que dan incluso más en el clavo: ¿Está mi centro de entretenimiento ligado a mi ordenador? (Uh… sí). ¿Alguna vez he dejado de lado un buen rato con mi familia para pasar un rato mirando vídeos de YouTube? (Bueeeeno…) ¿Alguna vez he sufrido dolores de cabeza por estar frente al ordenador? (Er…) ¿Me vuelvo loco cuando mi ordenador funciona mal? (¿Estás de broma?) ¿El hecho de no tener acceso a un ordenador me pone nervioso? (Duh) ¿Siento que revisar mi correo electrónico por la mañana es una prioridad? (¿No lo es para todo el mundo?) ¿Reviso mi correo electrónico más de seis veces al día? (Me acojo a la Quinta Enmienda en esa).

Os habréis dado cuenta de que estoy hablando de mí – es algo que los adictos como yo aprenden en los diversos programas de Doce Pasos. Si hablo de vosotros, entonces la negación entra en juego. Además, el Tío Stevie no da consejos. Si necesitáis hacer cambios, es algo entre vosotros y vuestro Mac o PC. ¿Y acerca de mí? Me acerco a los 62. Puede que me queden 10 años de productividad, 20 si tengo suerte y no me atropella ninguna furgoneta más. Cuando me pregunto a mí mismo cuánto de ese tiempo quiero pasar jugando a juegos de cartas online o mirando vídeos en lugar de pasar rato con mi familia y amigos, holgazaneando con mi perro idiota, o montando en mi moto, la respuesta es que no demasiado.

Cuando leí ese número de 8,5, pensé en el viejo dicho “Ningún hombre en su lecho de muerte ha dicho nunca, ‘Desearía haber pasado más tiempo en la oficina’” (Lo busqué en Google – otro talismán del ordenador para mí – pero no pude encontrar la fuente). No creo que ningún hombre o mujer en su lecho de muerte hayan deseado nunca haber pasado más tiempo enviando mensajes instantáneos o jugando a póker online. Pero demonios, podría estar equivocado.




El futuro de tu televisión

por Stephen King
(Television News, The Future of Your Tube)

¿El futuro de tu televisión? Dos palabras. Más difusión especializada. Si tienes el cable básico – o uno de los paquetes de satélite más eclécticos – conoces la difusión especializada: canales dedicados a pequeños pero entusiastas segmentos del público. MLB Network para los fans del béisbol, Golf Channel para los zoquetes. Canales de teletienda para los pocos americanos que siguen sin utilizar eBay.


Spike TV para hombres muy hombres, Oxygen para chicas muy femeninas, Chiller para fans del horror desde los 9 años hasta… bueno, los 9 (lo siento, Chiller, pero las reposiciones de La Bella y La Bestia no ponen la piel de gallina a nadie lo bastante mayor como para tener vello en las axilas).

Con la siempre creciente capacidad tecnológica (y el perseguir los beneficios, no olvidéis eso), creo que vamos a ver docenas de nuevos canales especializados en los años venideros. Puede que cientos. ¿Pero será algo de eso material que valga la pena ver? Antes de contestar, considerad las tres grandes lecciones que nos enseña la historia: aquellos que no aprenden del pasado están condenados a repetirlo; la mayoría de los políticos son psicológicamente incapaces de practicar lo que predican; y en lo que se refiere a la televisión, el término “desarrollo creativo” es un oxímoron. No os preocupéis – el Tío Stevie ha echado una miradita al interior de su bola de cristal (recientemente actualizada a HD) y ha visto los cuatro canales siguientes llegar a un paquete de cable o satélite próximamente.

EL CANAL ‘LEY Y ORDEN’

¿Cómo puede no ocurrir esto, dado el hecho de que tiene que haber algo así como 10000 capítulos de esta serie, en todas sus encarnaciones, almacenados? Desde 1990, cuando debutó la original, L&O ha germinado como dientes de león en el campo. Sólo es cuestión de tiempo que la difusión especializada los reúna todos. Y admitámoslo: Si alguna vez hubo un show que sirva como forma de anunciar abogados para casos de bancarrota, NutriSystem, e implantes para el pelo, Ley y Orden lo es.

GLOTONERÍA TV

¿Quién puede resistirse a la visión de jóvenes sorprendentemente delgados devorando docenas de perritos calientes en tres minutos? (Los campeones siempre comen con las manos, lo cual es extrañamente asqueroso). ¿Y qué, os pregunto, es más americano que comer más de la cuenta? En GTV tendríais Desafío Whopper, Nueve Yardas de Pizza Bien Cargada, Piscina de Batido, y ¡Vomitorium!. Los fines de semana, por supuesto, habría programas dedicados al alcohol como I’ll Drink to That (ambientado en varios bares pintorescos desde Cheers en Boston, hasta el Standard Bar en Los Angeles); todo lleno de martinis. ¿Y para los niños? El Tío Stevie ve un dibujo animado titulado Bizcocho Esponja. ¡Ñam! El patrocinador menos probable: la American Heart Association.

PAISAJES URBANOS TV

Todos hemos visto vídeos de naturaleza salvaje en nuestros ordenadores, y esos DVD que se supone que nos calman hasta la catatonia cuando estamos tensos – fuego chisporroteando, el romper de las olas, material que es el equivalente visual a un concierto de Yanni – pero esto sería una combinación de ambos, en la gran pantalla y en alta definición. Tendrían que ser ciudades aburridas, sin embargo: digamos una semana en Utica, New York, o Lincoln, Nebraska. Imaginad como de relajante sería en esas noches en que no puedes dormir, sintonizar con el centro de Pawtucket, Rhode Island, a las dos de la mañana. Nada más que señales luminosas… el coche que pasa de vez en cuando… un perro callejero que levanta la pata al lado de la boca de incendios… y pronto… zzzzz. Lo veo como un canal de servicio público gratuito, como C-SPAN.

Por último, y probablemente el mejor, el canal de realitys definitivo: TONTINA TV (no confundirlo con el reality show que ha estado desarrollándose y ha dejado de hacerlo a lo largo de los dos últimos años). Originalmente concebido algo así como hace 300 años, una tontina era un esquema de inversión, pero yo lo veo como un superconcurso. Tontina TV cogería a dos docenas de niños no natos y colocaría 250.000 dólares por cada uno en un fondo seguro de inversión. A través de los años, el dinero llegaría a ser una suma asombrosa. Generaciones de televidentes ávidos mirarían como los bebés se convierten en niños, luego adolescentes, jóvenes, y finalmente ciudadanos adultos. El último superviviente se lo llevaría todo, que para ese momento serían como un billón de dólares. Hace parecer Quiere Ser Millonario una tienda de golosinas, ¿no? ¡Imaginad la expectación cuando llegáramos a los últimos tres o cuatro supervivientes! Podríais argumentar que el ganador – que tendría quizás 104 años o así en ese momento, y puede que no esté fantástico en el departamento de la cognición – no disfrutaría demasiado el dinero. Puede que no… ¡pero pensad en sus herederos! ¡Coches deportivos para todos! Para mí, éste debería empezar más pronto que tarde.

Después de todo, no voy para joven.n

 

El Pop de King (XIV)

Una mirada muy particular al
mundo de la cultura popular

Stephen King
Publicado originalmente en Entertainment Weekly
Traducciones de Soniarod
Publicadas originalmente en Ka-Tet Corp

 

esde agosto de 2003, Stephen King publica la columna The Pop of King en la revista de espectáculos Entertainment Weekly. En dicho espacio, el escritor de Maine se explaya sobre uno de los temas que más le apasiona: la cultura popular. Es así que por estas columnas desfilan análisis de series, de libros, de películas y muchas cosas más.