| Algunas veces
irónico, otras muy serio, pero siempre brillante... el King
que tanto nos deleita con sus novelas se hace presente en su mejor
forma para hablar de los más diversos temas. A lo largo de esta
serie de artículos iremos recopilando una selección
de las mejores columnas.
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Donde residen las alegrías
por Stephen King
(Pop of King #93, Where The Joys Are)
Cuando la compañera columnista
Diablo Cody remarcó su poca afición por las películas
de verano, me dieron ganas de correr hacia donde estuviera para
darle un abrazo y chocarle las cinco, porque pienso exactamente
del mismo modo. Aborrezco las comedias románticas que
se toman a la ligera la naturaleza humana, y evito dibujos animados
sobre tiernos animales que hablan (Ratatotouille es
la excepción que confirma la regla). |
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¿Y superhéroes? Ya he llenado mi cupo, gracias.
Una vez has visto The Dark Knight, la película
original de Spiderman, y Watchmen (demasiado
larga, pero visualmente hermosa y temáticamente ambiciosa),
el resto sólo es relleno inyectado con testosterona.
Seré un espectador
hasta el día que muera, pero entre mediados de mayo y
finales de agosto, frecuento el videoclub y vuelvo a mis viejos
amigos. Aquí hay 20 que nunca decepcionan. Los comentarios
son breves porque el espacio está limitado; básicamente
lo que estoy diciendo es que confiéis en vuestro tío
Stevie.
20: White Heat [Calor
Blanco] está protagonizada por Jimmy Cagney como
un estafador con el gatillo flojo que sufre migrañas
y complejo de Edipo. Enemigos Públicos de Michael
Mann parece aburrida en comparación.
19. En Mr. Peabody
and the Mermaid [Domador de Sirenas], William Powell pesca
una sirena mientras está de vacaciones con su mujer y
la guarda en su bañera. Divertida y dulce.
18. Point Blank [A
Quemarropa] es un thriller de John Boorman que protagoniza
Lee Marvin como un muro andante de venganza. Como un sabio espectador
apunta en IMDB, “¡Nadie golpea la entrepierna
como Marvin!”
17: Titanic:
Venga, podéis reíros. Mi corazón, aún
así, seguirá adelante.
16: Saturday Night
Fever [Fiebre del Sábado Por La Noche] presenta
el baile loco y guay de John Travolta y la moda hilarante de
los setenta. Además de las voces agudas y de pito de
los Bee Gees.
15: Curse of the
Demon [La Noche del Demonio] es una versión más
antigua (1958) y más tranquila de Drag Me to Hell.
Poco presupuesto, efectos especiales muy sencillos… y
aún así terrorífica.
14: 1941 de
Steven Spielberg es una magnífica comedia chiflada repleta
de secuencias fantásticamente visuales. Ponédsela
a vuestros hijos y mirad como se quedan con la boca abierta.
13: Cujo todavía
da miedo, y es una película con resonancia real. Sigo
enfadado porque Dee Wallace no consiguiera una nominación
al Oscar por su retrato de la mamá que se convierte en
tigresa cuando la vida de su hijo se ve amenazada por un perro
rabioso.
12: The Caine Mutiny
[El Motín de Caine] presenta a Humphrey Bogart en
su mejor papel, como el capitán Queeg de ojos huidizos.
11: La versión
original de The Thing [La Cosa] era temperamental y
atmosférica, pero prefiero el llamativo remake de John
Carpenter con Kurt Russell (1982)
10: Dr. Strangelove:
“Caballeros, ¡no pueden pelear aquí!
¡Esta es la Habitación de la Guerra!”
¿Necesito decir más?
9: Bring Me the Head
of Alfredo Garcia [Traigánme la Cabeza de Alfredo García]:
Warren Oates como el tipo malo de poca monta más nefasto
y con más agallas de todos los tiempos. Este es el equivalente
cinemático de Meridiano de Sangre de Cormac
McCarthy.
8: Kiss of Death
es mi película de género negro favorita. Richard
Widmark interpreta a un criminal que dispara a la gente en la
barriga “para que puedan rodar durante un buen rato
reflexionando”.
7: Die Hard [Jungla
de Cristal] ha sido imitada a menudo pero nunca duplicada.
Willis bien, Rickman mejor. Yippe-ki-yay, hijo de puta.
6: The Blues Brothers:
Aykroyd y Belushi, siguen siendo guays con gafas de sol. Y la
música tiene mucho ritmo.
5: The Blair Witch
Project: Ahora que todo el hype ha terminado, podéis
revisitar esta obra maestra de bolsillo y maravillaros de cuán
terrorífica es. Imposible decir por qué funciona,
pero lo hace.
4: The Wild Bunch
[Grupo Salvaje]: Fácilmente el mejor western que
se ha hecho nunca. Sam Peckinpah puede haber conseguido más
honestidad y valor de sus estrellas de Hollywood que cualquier
otro director de la historia.
3: Sling Blade [El
Otro Lado de la Vida] todavía toca mi corazón
después de una docena de visionados. El retrato de la
vida en una pequeña ciudad es dulce, y el retrato de
Billy Bob Thornton de Karl Childers es bello.
2. y 1. Hombres desesperados
con nada que perder circulan en un convoy de camiones a través
de la selva de Sudamérica. Su carga es dinamita podrida
que exuda nitroglicerina, un material tan inestable que el menor
golpe puede explosionarlo. El original, Wages of Fear,
está considerada como una de las películas más
importantes de la era moderna, pero tengo una preferencia secreta
por Sorcerer [Carga Maldita], el remake de William
Friedkin. Roy Scheider ha tenido dos grandes papeles: el Jefe
Brody en Jaws [Tiburón] y Jackie Scanlon en
Sorcerer. Estas películas generan suspense con una
simplicidad hermosa.
Id y mirad algunas
de estas. Y si perdéis esta oportunidad veraniega, siempre
quedará el próximo verano. O, demonios, este otoño. |
| ¿Qué es lo
próximo en la cultura popular?
por Stephen King
(Pop of King #94, What's Next For Pop Culture)
Porque me encanta la cultura sobre la
que escribo, estas columnas normalmente son benévolas.
Esta vez no. Están teniendo lugar tremendos cambios en
la industria del entretenimiento, y estos cambios cada vez se
aceleran más. Hacen que surjan preguntas serias sobre
el futuro de la cultura popular. Aquí hay unas pocas
de las más importantes.
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¿Qué va a ocurrir con los libros?
Las descargas de libros electrónicos
sólo representan un 1.5% del mercado total… pero
eso ocurrió también con los CDs, y si has comprado
un vinilo de verdad últimamente, estás es una
compañía muy selecta. Mientras escribo esto, los
libros de tapa dura más vendidos tienen establecido un
precio como e-book de cerca de 10 dólares, pero si creéis
que los vendedores de e-books como Amazon y Sony
están sacando beneficio, podríais estar equivocados.
Eso es porque el producto se vende barato por la misma razón
que los traficantes de droga venden el producto barato, por
lo menos para empezar: para engancharte. Y si os parece una
comparación dura, entonces no entendéis lo que
cualquier lector de Harry Potter y Crepúsculo
sabe: las buenas historias son droga. Me encanta mi Kindle,
pero parece que ha sido (hasta ahora) acogido con cautela por
las grandes editoriales y empresas de edición. Si el
e-book saca a esos tipos fuera del negocio (o incluso los relega
un semi-retiro), ¿qué ocurre con la calidad? Y
ya puestos, ¿quién paga los adelantos? Nadie con
quien haya hablado puede responder a estas preguntas.
¿Qué es lo que va a reemplazar
a la radio de rock & roll?
Puedo atestiguar personalmente que está
en soporte vital, porque poseo una emisora de radio (WKIT en
Bangor, Maine) y veo los balances. Si se me permite ser vulgar,
los ingresos por anuncios van como el culo. Y esto es verdad
sea cual sea el formato de rock: pop, antiguo, heavy metal,
un-poco-de-todo (es lo que creo que es Doobie Brothers Radio).
Ahora mismo los únicos que pagan las rentas de la radio
son charlatanes de derechas como El Rushbo. Si no hay
radio de rock&roll, ¿quién va a descubrir
a los grandes nuevos artistas que harán que griten las
niñitas? ¿Dónde están los DJs como
Cousin Brucie… o Carroll James de WWDC, a quien
se atribuye haber puesto I Want to Hold Your Hand por
primera vez en América? ¿Cómo de importantes
culturalmente son las parloteantes “personalidades”
que hacen bromas telefónicas y programas para cuando
vamos conduciendo? Expongámoslo de este modo: en lo que
a mí respecta, podéis coger a Opie y a Anthony
y darles por donde no brilla el sol.
¿Qué ha ocurrido con las
películas americanas serias?
Lo pregunto porque las mejores, como
The Hurt Locker, no consiguen ya un estreno grande,
mientras que la película idiota Transformers 2 de
Michael Bay se estrenó en 4.200 cines. Eso es mucho espacio
ocupado por los efectos especiales y los bonitos pechos de Megan
Fox. Y considerad esto: el presupuesto de Locker fue
de 11 millones de dólares. Es el trabajo de un genio.
La Venganza de los Caídos tuvo un presupuesto
de aproximadamente 20 veces eso, y es una basura de trabajo.
¿Decís que el público decide? Bien, no
tengo problemas con eso, pero ¿cuándo fue la última
vez que visteis alguna película que haya permanecido
en vuestra mente una semana o un mes después? La
Duda tiene cerca de un año ya. El Luchador
de Ditto y El Lector. Después de haber revisado
agendas de producción, os puedo decir que no hay ninguna
como esas en el horizonte… pero podéis apostar
vuestro resguardo de la entrada a que habrá próximas
aventuras para los Transformers y los G.I. Joes.
¿Puede sobrevivir la televisión?
Simplemente basándome en el hecho
de que la NBC está dedicando cerca de una cuarta
parte de la programación del prime-time a Jay Leno mientras
que el cable continúa produciendo entretenimiento de
verdad como Damages, Burn Notice, y Breaking
Bad, tengo que dudar. Aquí tenéis un pequeño
ejercicio: la próxima vez que veáis vuestro programa
favorito de televisión – el último para
mí fue Harper’s Island – mirad los
anuncios en vez de ir a por unas patatas fritas. Daos cuenta
de cuantos de los anunciantes que antes tenían grandes
nombres, han sido reemplazados por charlatanes que venden aparatos
de ejercicio, perchas maravillosas, y quitamanchas milagrosos.
Luego preguntaos a vosotros mismos cuánto puede haber
bajado la prima por anuncios, si estos raritos pueden permitirse
comprarlo.
¿Qué debemos temer?
Simple: Dado que ahora mismo no hay
reemplazos adecuados para la calidad que parece estar desapareciendo
– para el entretenimiento que realmente nos emociona.
Cuando la basura hace salir a la clase, nuestros gustos se vuelven
más ordinarios y la vida de la imaginación se
empequeñece.
¿Y cuando el buen material
se haya ido?
No volverá, hijo. Eso es
lo que realmente me da miedo. |
| La Que Se Fue
por Stephen King
(Pop of King #95, The One That Got Away)
Durante
la última semana del verano de películas de este
año (que termina el fin de semana del Día del
Trabajo), una pequeña película se proyectó
en unos pocos locales. Hubo muy pocas críticas, aunque
la web Fearnet.com tomó nota, diciendo de esta
película “Consecuentemente desafiante... No
es lo que probablemente estás esperando de una película
de terror tipo ‘fin del mundo’”. |
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El crítico de Fearnet
Scott Weinberg también señaló que la compañía
que la estrenó, Paramount Vantage, ya no existe.
Eso, por supuesto, fue una razón por la que Carriers
resistió tanto como el vaho del aliento sobre un cristal.
La razón más importante es que Carriers
es una película pequeña y tranquila en un mercado
americano que cada vez más pertenece a películas
que presentan enormes efectos especiales y actores de primera
fila que firman casi siempre porque todos estos ceros en el
cheque son demasiado tentadores como para dejarlos pasar.
A los lectores de Apocalipsis
(o aquellos que han visto la miniserie, que parece programarse
en el cable al menos una vez cada ciclo lunar) les será
familiar la premisa de Carriers: un virus parecido
a la gripe, mortal, ha diezmado América. A los lectores
de La Carretera de Cormac McCarthy (que se estrenará
como película el mes que viene, con Viggo Mortensen como
protagonista y sin duda cumpliendo con el requisito de los efectos
especiales) les sonará familiar el argumento, que implica
a unos pocos supervivientes –dos hermanos y sus compañeras
femeninas– intentando encontrar seguridad en un mundo
donde los recursos están desapareciendo, la sociedad
se ha destruido, y el peligro merodea por todas partes.
La historia comienza y termina con secuencias
de vídeo caseras de los hermanos cuando eran niños,
retozando en una playa idílica. Conocemos a las versiones
adultas –de lejos menos atractivas, pero no sin cualidades
a su favor– utilizando mascarillas para la gripe e intentando
volver a ese lugar de su infancia segura y feliz. Cuando se
les termina el combustible, secuestran un 4x4 que pertenece
a Frank, cuya hijita está mostrando los primeros síntomas
de la enfermedad letal. El grupo lleva al padre aterrorizado
y su hija moribunda con ellos, después de usar un revestimiento
de plástico para mantenerlos en cuarentena en la parte
de atrás. Tal escenario no puede terminar de forma feliz;
sabemos desde el principio que estás personas están
bastante condenadas.
¿Es Carriers una gran
película? No. Pero es una buena película. Piper
Perabo (Coyote Ugly) es sensible y creíble como
la neurótica de la supervivencia novia del hermano mayor,
y Christopher Meloni, también conocido como el incondicional
Detective Elliot Stabler de Ley y Orden, se convierte
con una actuación portentosa en el padre desesperado.
Cuando está en la pantalla, no puedes apartar los ojos
de él; la simplicidad de su rabia y profunda pena te
obligan a creerlo. Y en mi opinión, los actores que pasan
el 50 por ciento de su tiempo en pantalla llevando mascarillas
para la gripe que cubren el 50 por ciento de sus caras merecen
medallas por actuaciones adecuadamente planas. Los placeres
reales de Carriers son su guión crudo y creíble,
y la hermosa fotografía pesadilla a la luz del día
de Benoit Debie, el director belga de fotografía, que
también rodó una ingeniosa peliculita de miedo
titulada Joshua y ganó el Premio de Dirección
Fotográfica en Sundance en el 2007. Sea deprimente
o no, Carriers es una cosa bonita para mirar.
¿Lo que tengo que decir? En realidad,
tengo dos cosas. La primera es que definitivamente deberíais
poner Carriers en vuestra lista de Netflix.
La segunda es que debería haber un lugar en los cines
americanos para las buenas películas como esta. He vituperado
los taquillazos vacíos como Transformers y G.
I. Joe antes, y no lo voy a hacer otra vez; como alguien
sin duda más listo que yo dijo una vez de tales entretenimientos,
“Si te gustan ese tipo de cosas, este es el tipo de
cosas que te gustarán”. Pero en un país
en el que incluso las ciudades pequeñas soportan colmenas
de cine que contienen 10 o 12 cines, los chicos grandes no deberían
ser capaces de aspirar todo el aire de la habitación,
¿no?
El anuncio que
hay para Paranormal Activity 1, que se ha estrenado
en una docena de sitios o así (incluyendo varias mecas
del cine como Baton Rouge, Louisiana, y Boulder, Colorado),
le dice al público “¡Pedidla!”.
No es tan mala idea. La próxima vez que veáis
o escuchéis algo acerca de una buena película
modesta como Carriers, por qué no pedís
a vuestro cine local que la proyecte – aunque sólo
sea en la polvorienta sala de 60 asientos al final del Pasillo
de la Muerte de las Palomitas, donde todavía están
proyectando La Proposición para un tipo viejo
que ha entrado con un descuento para la tercera edad, se ha
tirado dos pedos, y ha caído dormido. No dolería,
y quién sabe – podríais terminar teniendo
una auténtica experiencia en el cine. |
| Mi adicción
a la pantalla
por Stephen King
(Internet News, My Screen Addiction)
¿Podemos
hablar – con calma, y sin levantar la voz – sobre
la adicción a la pantalla? Lo planteo así porque
nadie es más rápido en ponerse en una actitud
defensiva como un yonki. Es algo que sé por experiencia
personal. La acusación engendra negación. Soy
un usuario social, dice el adicto. Además, puedo dejarlo
cuando quiera. |
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Pero, ¿puedes? ¿Puedo hacerlo yo, para
el caso?
Pensé en esto cuando vi un artículo
de UPI.com (sí, lo leo en mi ordenador) que afirmaba
que el adulto medio americano pasa 8,5 horas mirando a varias
pantallas. El estudio fue encargado por la Nielsen Company.
Mi reacción inicial fue el pensamiento clásico
del adicto: No pueden estar hablando de mí; no paso todo
ese tiempo mirando fijamente pantallas. Al principio, parecía
una conclusión razonable. No uso Twitter, no
estoy en Facebook (a menos que alguien me haya puesto
ahí), nunca he comprado en Craigslist, y he
hecho exactamente una adquisición en eBay (alguien
lo hizo por mí, ya que no tengo ni idea del protocolo).
Poseo un teléfono móvil pero no lo utilizo –
lo guardo en el coche por si sufro una avería en Overshoe
Este y necesito una grúa. Creo que saca fotos, pero no
tengo ni idea de cómo funciona esa utilidad, y nunca
he enviado un SMS a nadie en toda mi vida.
Así que cuando empecé a
sumar mi tiempo frente a pantallas en un día, lo hice
con confianza, y –el Tío Stevie lo admite–
con un sentimiento de superioridad. Esa sensación pronto
se esfumó. Para mí, se divide así: 3,5
horas escribiendo frente a mi Mac de sobremesa; una
hora al día escribiendo y contestando e-mails; una hora
al día visitando mis páginas webs favoritas (Drudge,
Huffington Post, Daily Beast, Kos, EW, The Filthy Critic, The
Smoking Gun, etc.); dos horas al día mirando televisión
(en su mayor parte material que me he descargado de iTunes
o visto en Hulu). Estoy por debajo de la media de Nielsen,
pero aún así – ¿siete horas al día
de actividades relacionadas con los ordenadores? Eso es mucho
voyeurismo. Pensadlo de otro modo, estoy pasando más
de la mitad del tiempo consciente del día aquí
donde estoy ahora – con mi cara bañada en luz eléctrica.
No es difícil pensar en las telepantallas del Gran Hermano
de George Orwell cuando te das cuenta de una cosa así.
El National Institute on Media and
the Family (“¡Encuéntrame en Twitter”
se muestra de forma visible en su página web) tiene una
lista de algunos síntomas claves de la adicción
a la pantalla: jugar a videojuegos genera normalmente sentimientos
de placer y culpabilidad a partes iguales; los usuarios a menudo
dejan de lado de la comida a favor de la actividad con el ordenador;
los usuarios reciben grandes facturas por servicios online (menos
mal de que iTunes y Amazon en mi caso, y no
de porno y apuestas).
PurpleSlinky.com lista los síntomas
de la adicción que dan incluso más en el clavo:
¿Está mi centro de entretenimiento ligado a mi
ordenador? (Uh… sí). ¿Alguna vez he dejado
de lado un buen rato con mi familia para pasar un rato mirando
vídeos de YouTube? (Bueeeeno…) ¿Alguna
vez he sufrido dolores de cabeza por estar frente al ordenador?
(Er…) ¿Me vuelvo loco cuando mi ordenador funciona
mal? (¿Estás de broma?) ¿El hecho de no
tener acceso a un ordenador me pone nervioso? (Duh) ¿Siento
que revisar mi correo electrónico por la mañana
es una prioridad? (¿No lo es para todo el mundo?) ¿Reviso
mi correo electrónico más de seis veces al día?
(Me acojo a la Quinta Enmienda en esa).
Os habréis dado cuenta de que
estoy hablando de mí – es algo que los adictos
como yo aprenden en los diversos programas de Doce Pasos. Si
hablo de vosotros, entonces la negación entra en juego.
Además, el Tío Stevie no da consejos. Si necesitáis
hacer cambios, es algo entre vosotros y vuestro Mac o PC. ¿Y
acerca de mí? Me acerco a los 62. Puede que me queden
10 años de productividad, 20 si tengo suerte y no me
atropella ninguna furgoneta más. Cuando me pregunto a
mí mismo cuánto de ese tiempo quiero pasar jugando
a juegos de cartas online o mirando vídeos en lugar de
pasar rato con mi familia y amigos, holgazaneando con mi perro
idiota, o montando en mi moto, la respuesta es que no demasiado.
Cuando leí ese número de
8,5, pensé en el viejo dicho “Ningún
hombre en su lecho de muerte ha dicho nunca, ‘Desearía
haber pasado más tiempo en la oficina’”
(Lo busqué en Google – otro talismán del
ordenador para mí – pero no pude encontrar la fuente).
No creo que ningún hombre o mujer en su lecho de muerte
hayan deseado nunca haber pasado más tiempo enviando
mensajes instantáneos o jugando a póker online.
Pero demonios, podría estar equivocado. |
| El futuro
de tu televisión
por Stephen King
(Television News, The Future of Your Tube)
¿El
futuro de tu televisión? Dos palabras. Más difusión
especializada. Si tienes el cable básico – o uno
de los paquetes de satélite más eclécticos
– conoces la difusión especializada: canales dedicados
a pequeños pero entusiastas segmentos del público.
MLB Network para los fans del béisbol, Golf
Channel para los zoquetes. Canales de teletienda para los
pocos americanos que siguen sin utilizar eBay. |
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Spike TV para hombres muy
hombres, Oxygen para chicas muy femeninas, Chiller
para fans del horror desde los 9 años hasta…
bueno, los 9 (lo siento, Chiller, pero las reposiciones
de La Bella y La Bestia no ponen la piel de gallina
a nadie lo bastante mayor como para tener vello en las axilas).
Con la siempre creciente capacidad tecnológica
(y el perseguir los beneficios, no olvidéis eso), creo
que vamos a ver docenas de nuevos canales especializados en
los años venideros. Puede que cientos. ¿Pero será
algo de eso material que valga la pena ver? Antes de contestar,
considerad las tres grandes lecciones que nos enseña
la historia: aquellos que no aprenden del pasado están
condenados a repetirlo; la mayoría de los políticos
son psicológicamente incapaces de practicar lo que predican;
y en lo que se refiere a la televisión, el término
“desarrollo creativo” es un oxímoron. No
os preocupéis – el Tío Stevie ha echado
una miradita al interior de su bola de cristal (recientemente
actualizada a HD) y ha visto los cuatro canales siguientes llegar
a un paquete de cable o satélite próximamente.
EL CANAL ‘LEY Y ORDEN’
¿Cómo puede no ocurrir
esto, dado el hecho de que tiene que haber algo así como
10000 capítulos de esta serie, en todas sus encarnaciones,
almacenados? Desde 1990, cuando debutó la original, L&O
ha germinado como dientes de león en el campo. Sólo
es cuestión de tiempo que la difusión especializada
los reúna todos. Y admitámoslo: Si alguna vez
hubo un show que sirva como forma de anunciar abogados para
casos de bancarrota, NutriSystem, e implantes para
el pelo, Ley y Orden lo es.
GLOTONERÍA TV
¿Quién puede resistirse
a la visión de jóvenes sorprendentemente delgados
devorando docenas de perritos calientes en tres minutos? (Los
campeones siempre comen con las manos, lo cual es extrañamente
asqueroso). ¿Y qué, os pregunto, es más
americano que comer más de la cuenta? En GTV
tendríais Desafío Whopper, Nueve Yardas de
Pizza Bien Cargada, Piscina de Batido, y ¡Vomitorium!.
Los fines de semana, por supuesto, habría programas dedicados
al alcohol como I’ll Drink to That (ambientado
en varios bares pintorescos desde Cheers en Boston,
hasta el Standard Bar en Los Angeles); todo lleno de
martinis. ¿Y para los niños? El Tío Stevie
ve un dibujo animado titulado Bizcocho Esponja. ¡Ñam!
El patrocinador menos probable: la American Heart Association.
PAISAJES URBANOS TV
Todos hemos visto vídeos de naturaleza
salvaje en nuestros ordenadores, y esos DVD que se supone que
nos calman hasta la catatonia cuando estamos tensos –
fuego chisporroteando, el romper de las olas, material que es
el equivalente visual a un concierto de Yanni – pero esto
sería una combinación de ambos, en la gran pantalla
y en alta definición. Tendrían que ser ciudades
aburridas, sin embargo: digamos una semana en Utica, New York,
o Lincoln, Nebraska. Imaginad como de relajante sería
en esas noches en que no puedes dormir, sintonizar con el centro
de Pawtucket, Rhode Island, a las dos de la mañana. Nada
más que señales luminosas… el coche que
pasa de vez en cuando… un perro callejero que levanta
la pata al lado de la boca de incendios… y pronto…
zzzzz. Lo veo como un canal de servicio público gratuito,
como C-SPAN.
Por último, y probablemente el
mejor, el canal de realitys definitivo: TONTINA TV (no confundirlo
con el reality show que ha estado desarrollándose y ha
dejado de hacerlo a lo largo de los dos últimos años).
Originalmente concebido algo así como hace 300 años,
una tontina era un esquema de inversión, pero yo lo veo
como un superconcurso. Tontina TV cogería a
dos docenas de niños no natos y colocaría 250.000
dólares por cada uno en un fondo seguro de inversión.
A través de los años, el dinero llegaría
a ser una suma asombrosa. Generaciones de televidentes ávidos
mirarían como los bebés se convierten en niños,
luego adolescentes, jóvenes, y finalmente ciudadanos
adultos. El último superviviente se lo llevaría
todo, que para ese momento serían como un billón
de dólares. Hace parecer Quiere Ser Millonario
una tienda de golosinas, ¿no? ¡Imaginad la expectación
cuando llegáramos a los últimos tres o cuatro
supervivientes! Podríais argumentar que el ganador –
que tendría quizás 104 años o así
en ese momento, y puede que no esté fantástico
en el departamento de la cognición – no disfrutaría
demasiado el dinero. Puede que no… ¡pero pensad
en sus herederos! ¡Coches deportivos para todos! Para
mí, éste debería empezar más pronto
que tarde.
Después de todo, no voy
para joven.n
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