Nº 124 - ABRIL 2008

Su primer trabajo, un poema, fue publicado en la revista literaria de la escuela secundaria.

“Eran unos versos profundamente emocionales —por no decir obsesivos— que produje en respuesta a mi fracaso como jugador de hockey. Por desgracia, uno de mis amigos aún conserva una copia.”

Tras la escuela secundaria asistió a la Universidad Vassar y obtuvo el master de Bellas Artes en la Universidad de Columbia, Nueva York. Asegura que los programas de escritura no son para todos.

“Por ejemplo, si te gustan las historias de género —ciencia ficción dura, novelas policíacas, relatos de horror al estilo Cthulhu— tendrás entre manos una batalla realmente complicada. Escritores como Michael Chabon y Jonathan Lethem han ayudado a abrirle algunas puertas literarias al género, pero si tienes un orco en tu historia, es probable que las cosas no te vayan bien en ningún programa de escritura. Columbia me encantó. Tuve maestros maravillosos que me enfocaron muy duro en cada detalle, en la precisión de la buena prosa. Hay una escuela de críticos que odia el programa de MFA, y jamás entenderé la razón. Para la mayoría de la gente la buena prosa no es producto del genio. Las experiencias de la vida logran grandes historias, pero también se necesita escribir bien. Eso lleva práctica, y necesita crítica. Un programa de la MFA es el lugar donde se consiguen ambas cosas.”

Actualmente su trabajo diario consiste en escribir.

“Para mí significa mucho más que sentarme a narrar historias; también incluye mantener correspondencia, hacer investigación y, por sobre todo, leer tanto como sea posible. Tiendo a avanzar rápido cuando estoy inspirado, trabajando durante cuatro o cinco horas seguidas, y luego me gusta dejar que las historias descansen un tiempo antes de volver a escribir. Por experiencia personal sé que todo se ve más claro con cierto grado de distancia.”

Es el ganador del premio John Gardner Award, al que consideró un promotor de confianza, y su historia Wonders (Los Wonders) fue nominada al National Magazine Award.

“A veces hasta el premio más pequeño llama la atención de alguien que puede ayudarte [en la carrera de escritor].”

A los aspirantes a escritores les recomienda que se concentren en los concursos.

“El mundo de los periódicos, literario y de género, es muy incestuoso. Así como es evidentemente imposible incluir una historia en el New Yorker, tampoco resulta nada fácil lograrlo con el Old Tire Review. Comprensiblemente, tanto lectores como editores abanderan sus favoritos. Sin embargo, cuando te sometes a un concurso, el proceso es completamente a ciegas.”

We’re All in This Together (Tdos a Una) es su primer libro publicado, una colección de Bloomsbury USA que consiste en una novela corta y cuatro relatos que fueron muy bien reseñados en Publishers Weekly. El editor presentó el libro en sus propios términos, sin invocar los nombres famosos de sus padres. King reconoce que actualmente es muy difícil publicar colecciones de relatos de autores desconocidos.

“Obtuve mi MFA en Columbia, acreditado como uno de los mejores programas de escritura, y así como aquello me ayudó a mejorar como escritor, creo que también la genealogía contribuyó a que se le diera más atención a mi manuscrito. Mucha gente dirá que ser el hijo de Stephen King no tiene nada de malo, y por lo que se refiere a captar la curiosidad de los editores, estoy seguro de que es verdad. Sin embargo, hay que tener presente que no escribo historias de género —como hace el hijo de Anne Rice, por ejemplo—; aquel que piense que mi libro se vendió al instante de ser publicado no sabe nada sobre el asunto.”

Las historias transcurren en épocas diferentes, aunque no sean exactamente especificadas en el texto.

“En los relatos históricos hay unos pocos detalles que dan idea general de la época. Por ejemplo, en Wonders, las películas son mudas. Así que se entiende que es algo después de The Jazz Singer y, aunque nadie lo mencione, antes de la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto transcurre en los años ‘30. La historia comienza a revelar la época —tiempo de segregación, en los días dorados de Coney Island— a medida que la narración avanza.”

La inspiración es algo bastante nebuloso, asegura, y proviene de lugares diferentes.

“Si algo es peculiar, si algo es emocionalmente resonante, si algo merece ser explorado, entonces podría contener una historia.”

Por ejemplo, el relato Frozen Animals (Animales Congelados) surgió por su deseo de ambientar un cuento en una escena muy reducida e invernal.

“Tenía la imagen de unos hombres caminando por un sendero montañés bajo la ventisca, y de repente pensé que si uno de los hombres tuviera que orinar sería imposible —por hacer demasiado frío— a menos que los demás lo ampararan del viento. Después de eso, la historia surgió casi orgánicamente.”

Sus relatos suelen enfocarse en familias destrozadas o relaciones extrañas, en las que explora el perdón y la redención. King dice que le resulta interesante escribir sobre situaciones domésticas.

“Algunas personas encuentran encantadora la ficción sobre desacuerdos domésticos; a veces me resulta encantador. La familia continúa siendo algo muy universal. Es un asunto que tiende a arrastrarse en casi cada narración.”

King ha recibido su justa porción de rechazos durante un año, por lo general con comentarios vagos que hicieron muy poco por ayudarlo a reformar las historias. Toda clase de respuesta escrita —más allá del mero rechazo— le resultaba muy estimulante. King dice que, sin embargo, mientras reunía esta colección, tuvo la suerte de encontrar a Gillian Blake, un editor increíble. Las historias que habían sido publicadas previamente (en Book Magazine y Bellingham Review) fueron ampliamente revisadas (“amo rescribir”, dice King), y opina que son mucho más poderosas en el libro que en sus apariciones anteriores.

Los que acudan a esta colección esperando encontrar cuentos que recuerden al joven Stephen King probablemente queden defraudados. El estilo de Owen King es más literario, y el terror que contengan sus historias está totalmente inspirado en la vida real.

“No es un libro de género”, señaló al New York Daily News. “No pretendo llenar los estantes en enormes cantidades.”

Dice que intenta lograr que cada historia sea tan diferente como sea posible para que los lectores se pregunten qué vendrá a continuación.

“Uno de los mejores cumplidos que recibí por el libro fue el de alguien que dijo que ‘cada una de las historias parecía haber sido narrada por un escritor diferente’. Mis gustos son eclécticos y espero que mi escritura los refleje.”

Siguiendo con su estilo literario, algunas de sus historias terminan de maneras inesperadas.

“Por lo general sé cómo acaba una historia antes de saber otra cosa. La mayoría de mi trabajo consiste en descubrir la manera correcta de llegar al destino que tengo en mente. Supongo que también hay cierta ambigüedad en las conclusiones de esas historias. Tratar de avanzar a través de esa clase de incertidumbres es uno de mis grandes placeres como lector, y reconozco que no es el caso de todos. Si lees una novela de Agatha Christie irás derecho a la solución, y eso también es divertido. Está relacionado con lo que prefiera cada individuo. Quizá me gusten más las preguntas que las respuestas. Desde mi punto de vista, eso está más acorde con el mundo tal como lo entiendo, un lugar muy complicado con muy pocas verdades inamovibles. No puedo dejar de pensar en un artículo del NY Times Magazine que citaba un discurso de Bush donde se refería a la crítica como parte de la ‘comunidad basada en la realidad’ y la administración como parte de la ‘comunidad basada en la fe’. ¿Qué tan aterrador es eso?”

Aunque King asegura que muchos de sus personajes se inspiran subconscientemente en las personas que conoce y las cualidades que poseen, no basa intencionalmente ninguno de ellos en personas reales. Sin embargo, recuerda a George, el anciano de la novela corta We’re All In This Together como algo de excepción.

“En cierta forma lo utilicé para canalizar mis propios sentimientos sobre las elecciones del año 2000. Estaba furioso por el resultado, furioso porque otras personas no estuviesen furiosas y, finalmente, furioso porque no podía entender por qué otras personas no estaban furiosas. Y además sentía la impotencia de no poder cambiar nada. Me sentía mudo, confundido y triste. En varios sentidos Henry da voz a esos sentimientos, aunque sus razones no sean idénticas a las mías. Su historia como organizador obrero es algo que inventé desde cero. Estos últimos años han demostrado que las elecciones del 2000 fueron el principio de un período en el que nuestro país no se caracterizó por la pluralidad sino por una epidemia de brutalidad que se hizo pasar por principios cristianos. La experiencia de Henry con la negociación colectiva, y la extraña y creciente sensación de negociación, estaba destinada a evocar un tiempo y lugar en el que las personas todavía podían tener diferencia de opinión y podían vivir con eso.”

La primera lectora de King es su novia, la novelista Kelly Braffet.

“Su primer libro se llama Josie and Jack. ¡Vayan a comprarlo ahora mismo!” dice con orgullo evidente. “Prefiero que la familia y el trabajo permanezcan tan separados como sea posible. En mi familia todos son escritores increíbles, pero demasiadas conversaciones sobre el tema terminarían siendo claustrofóbicas y aburridas. Mis padres son mis padres, y sus personalidades como escritores permanecen en segundo plano. Sé que ellos piensan lo mismo de mí: soy su hijo, y la escritura es secundaria. Me querrían incluso si fuese Harold Bloom.”

Lee tanto como puede. Su lectura actual es un libro de una compañera de clase, The Hazards of Good Breeding, por Jessica Shattuck.

“Trata sobre una familia de aristócratas de Boston venida a menos. Es una novela muy buena, y completamente distinta de mi lectura anterior, que fue la serie de La Guía del Autoestopista Galáctico.”

Aunque los entrevistadores intenten buscar algo macabro que relacione a King con su padre (sobre todo por el hecho de que el apartamento de Brooklyn que comparte con su novia se encuentra en una desprestigiada iglesia católica), las similitudes más fuertes entre padre e hijo parecen ser las inclinaciones políticas y el amor por el béisbol. Tras cerrar el libro de Braffet, King agrega, “Quiero impresionarla para que me haga la cena y me deje mirar a los Red Sox”. Aunque King abandonó sus aspiraciones de jugar béisbol profesional, Matt Kinney, uno de sus antiguos compañeros de equipo, es lanzador de la liga mayor. En 1989 Stephen King colaboró en preparar al equipo de Bangor West para el Campeonato de la Pequeña Liga de Maine, suceso narrado en el ensayo Baja la Cabeza, del New Yorker.

En el futuro de King hay una novela y un guión de cine (descrito como un misterioso asesinato en el mundo del baloncesto) en el que está trabajando con su hermano Joseph. Tiene algunas ideas para el futuro, pero no las ha establecido aún en una historia definida.

Todos a Una

El libro de Owen King, We're All In This Together, ha sido editado en castellano en noviembre de 2005, bajo el título Todos a Una, Una Novela Corta y Otros Relatos. La editorial encargada del lanzamiento ha sido Plaza y Janés, la misma que desde hace años publica las obras de su padre, Stephen King.

Todos a Una contiene 332 páginas en las que se incluye la novela que da título al libro y otros cuatro relatos cortos: Animales Congelados, Los Wonders, Serpiente y Mi Segunda Esposa.n

Owen King

Conozcamos al menor de los hijos
de Stephen King, también escritor

Bev Vincent
Publicado originalmente en Onyx Reviews
Traducción de Fabio Ferreras

 

wen King es el menor de los tres hijos de los novelistas Stephen y Tabitha King. Escribe desde chico, en Bangor, Maine, pero recién en la escuela secundaria empezó a considerar la escritura como su posible profesión.

“Fue más o menos en esa época cuando comprendí que mis expectativas como jugador profesional probablemente no fueran tan promisorias”.