|
|
Sobre todo cuando se trata de libros editados de forma independiente, como es el caso de Superficie. Héctor Álvarez Sánchez, además de ser un viejo colaborador de INSOMNIA, es un gran escritor. De él fue el primer cuento que publicamos en nuestra revista, allá por el año 1998. Y, desde aquel entonces, muchas veces su pluma ha visitado nuestras páginas. Sus cuentos, publicados en gran cantidad de ocasiones en diferentes publicaciones (como la prestigiosa revista Axxón), han recibido varios premios, como el del Concurso de Relatos del Seminario Metropolitano de Oviedo o el Concurso de Poemas de Centro de Estudios Poéticos. Ahora, con la publicación del libro Superficie, es posible descubrir también a un gran novelista. Ha sido publicada en España por Editorial Parnaso dentro de la colección Hipocampo, y no caben dudas que estamos frente a una gran historia. No sería justo adelantar mucho de la trama, ya que arruinaríamos el suspenso y la intriga que se genera desde la primera página. Sólo podemos decir que un hombre despierta en un lugar desconocido. No recuerda quien es ni que tiene que hacer, aunque lo mueven las ansias de escapar de ese lugar. A partir de ese instante, lo que este hombre descubra será también lo mismo que irán descubriendo los lectores. Y ahí reside la brillantez de esta narración. Héctor Álvarez Sánchez ha tenido mano maestra en la construcción de esta historia, que se va desvelando párrafo a párrafo, hasta un inquietante final. Es una novela corta que se lee de un tirón y se disfruta enormemente. Superficie es una historia de ciencia-ficción, que recuerda en ciertos aspectos el clima sórdido de El Hombre Demolido de Alfred Bester o la desolación que destilan algunas novelas de Robert Silverberg, como Estación Hawskill. Ambientada en un mundo y en un tiempo casi incierto, en esta novela no faltan sobrecogedores momentos de horror, fruto seguramente de la pasión que Álvarez Sánchez siente por Stephen King.
Sin ánimos de desvelar más detalles, invitamos a todos los lectores a que descubran esta novela, y que continúen, como siempre, apoyando a tantos jóvenes y buenos escritores que tenemos en nuestro idioma. Pero como siempre es bueno descubrir al autor que se esconde detrás
de una obra, disfrutemos de la conversación sostenida con su
autor, Héctor Álvarez Sánchez. -Nací en Oviedo (Asturias), España, el 7 de enero de 1978. Acabo de cumplir 30 años. Estudié informática y en la actualidad trabajo en una empresa del sector del metal. En ocasiones tiene poco que ver lo que se estudia con el lugar donde se acaba trabajando. -Cuéntanos cómo fueron tus comienzos literarios. -Recuerdo haber leído siempre. Y haber escrito siempre. Lo primero que escribí fueron pequeñas historias, relatos rápidos y muy cortos, que han desaparecido en el tiempo. Después fui simultaneando relatos con poesía. A medida que leía y aprendía de otros, trataba de lograr mejores desarrollos en las historias y más detalle de los personajes. Aún sigo intentándolo. Supongo que eso es algo que jamás se llega a aprender del todo. Hubo un concurso en el colegio donde estudiaba. Rescaté un antiguo relato que había escrito unos años antes (con 11 o 12 años), y gané el primer premio. En esa época ni siquiera tenía una máquina de escribir para pasarlos a limpio. Los escribía a mano, en los cuadernos que utilizaba en el colegio. Supongo que ese fue el momento real donde empecé a pensar en dedicarme a ello. -¿Cómo fue el proceso de gestación de la novela Superficie? -Las ideas vienen y van. Por algún motivo que no recuerdo pensé en la situación que da pie a la novela y traté de imaginar qué sucedería si una persona se somete a ese estado, de pérdida y desorientación. Intenté ponerme en su lugar y avanzar con él. Tenía una idea básica de cómo acabaría, pero no estaba seguro del todo. Como en otras ocasiones, la historia se fue escribiendo sola. Recuerdo que algunos días me sentaba delante del ordenador queriendo escribir durante un par de horas más, sólo por saber qué sucedería. Para mi escribir es como leer un libro nuevo. A veces, muchas veces, no sé lo que me encontraré tras la siguiente esquina. Por eso me gusta escribir, porque no transcribo la historia de mi cabeza a un papel. El papel me cuenta la historia a mí. Y en ésta novela, comencé de un modo que me gusta. Metiendo al protagonista en un lío y tratando de sacarlo de allí. Siempre he creído que una buena idea debe comenzar con una situación complicada, por ejemplo: Imagínate a un tipo completamente maniatado colgando boca abajo en el interior de un pozo. No hay nadie en los alrededores. Ahora… sácalo de ahí. Tienes que exprimir la cabeza para encontrar la solución, y de ese modo, la historia tira de ti, no tú de ella. Así me gusta escribir y así es como ésta novela salió a flote. -En Superficie conviven influencias propias de una ciencia-ficción apocalíptica, pero también mucho de terror, ¿lo ves así? -En realidad, no escribí esta novela tratando de encasillarla en un género. Si tuviera que colgarle una etiqueta del dedo gordo del pie, como a los cadáveres, diría que es una historia de terror psicológico. Quizá eso sea lo más adecuado. Pero lo digo después de escribirla y de dejar que pasara el tiempo. Ahora que la miro “desde arriba”, con una cierta perspectiva, creo que la parte de ciencia-ficción apocalíptica se debe al escenario en que se encuadra, pero podría haber sucedido en cualquier otro lugar, de cualquier otro modo. Es la historia de una rata enjaulada que no sabe qué camino debe tomar, si es que realmente debe tomar alguno. -¿Qué otros libros has publicado? -Acabo de editar un libro de poemas, que poco o nada tiene que ver con Superficie, pero también son una forma de expresión. Una forma de expresión rápida y directa, un modo de contar los pensamientos en apenas unos segundos. Son microhistorias que no alcanzan (para mí), la categoría de relato. De todas formas, Superficie ha sido editado en formato de autoedición. Envié el original a una empresa dedicada a ello y, tras su visto bueno, nos pusimos manos a la obra. La autoedición es un pequeño recurso que tenemos los escritores noveles para dar a conocer nuestras obras. Una carta de presentación, por así decirlo. Pero no perdemos la esperanza de ser leídos y reconocidos por editoriales que se lancen a distribuir el libro por todo un país o incluso más lejos. Aprovecho para decir que estoy abierto a sugerencias, que enviaré un ejemplar a cada una que se ponga en contacto conmigo interesándose en la novela. Actualmente, tengo Superficie editada por la Editorial Parnaso y Tirando de la Cadena (libro de poemas), en la Editorial Poesía Eres Tú. -¿Cuáles son tus planes futuros, en el aspecto literario? -Pues mis planes van en dos direcciones: 1º- Editar todo lo que tengo pendiente. Buscarme la vida para sacar adelante otra novela ya terminada (Viejos Fantasmas), dos libros de relatos y varios de poemas.
2º- Seguir escribiendo. Estoy en una fase en que el número de ideas es muy superior al tiempo que tengo para escribirlas. Debo buscar tiempo y escribir. Escribir y escribir. Actualmente estoy metido en dos novelas, en una de ellas (que en principio se llamará Piso Vacío), alguien entra en la que será su futura casa y quedará allí atrapado con lo que parecen ser fantasmas de niños, y con algo bastante más peligroso, que está por encima de ellos. Y la otra, aún en el primer esbozo, parte de una premisa parecida a lo que te comentaba en alguna pregunta anterior, el hecho de meter en líos al protagonista. Una chica, que va de copiloto en un coche, por una autopista, de vuelta de unas vacaciones de verano, se duerme y, cuando se despierta, está sola en el coche. Sale de él y comprueba que sigue en la autopista. Y que toda la autopista está llena de coches parados, vacíos y con las puertas cerradas. Del resto ya os enteraréis. Yo también. -¿Qué autores han sido tus mayores influencias? -Stephen King. Representa lo más alto en cuanto a contadores de historias. Creo que ha alcanzado la cumbre a base de esfuerzo y trabajo. Escribe como nadie y lo hace de un modo que, al menos en mi caso, no quiero que llegue el final. Acabar un libro es como si alguien cercano muriera, alguien que te ha estado acompañando los últimos días. Alguien que, de algún modo, podrías ser tú mismo. No hablo de él porque esto sea INSOMNIA. Realmente es mi máxima influencia y siempre (siempre) tengo un libro suyo cerca. A veces cometo un acto, para algunos despreciable, de apuntar en la primera página del libro los números de las páginas donde hay algo importante para mí. Un texto, una frase, una idea. De vez en cuando regreso a esos libros y releo lo que fue importante tiempo atrás. Y de vez en cuando, también, releo el libro entero. Ahora mismo estoy leyendo de nuevo Un Saco de Huesos. Creo que está entre los mejores. Mientras Escribo es mi Biblia particular, donde acudo a beber de vez en cuando. En definitiva, él ha sido mi mayor influencia. Pero claro, ha habido otros: Julio Verne: Lo leía de niño, mientras mis padres me miraban como un bicho raro por leer libros con tan poca edad. Con él aprendí que todo lo que se escribe es fantasía. Y todo, por muy fantasioso que sea, puede ser llevado a cabo, de un modo u otro. Isaac Asimov: Lo primero que leí, siendo también un niño, fue la saga Fundación. Después leí varias cosas más, y me indicó algunos de los pasos a dar en el futuro. Aunque su ciencia-ficción sí que es pura y dura. Escritor muy prolífico y que nunca dejó de hacerlo. Lovecraft: Durante una etapa de mi vida le leí a él y sólo a él, todo lo que había escrito, una y otra vez. Pero lo dejé a tiempo, creo, porque sus ideas y su narración borrosa, y con esa neblina que parece no irse nunca, quizá no sea muy buena si se consume en exceso. Aprendí con él que hay cosas que se arrastran. Y que ni siquiera hace falta que la luz esté apagada. Lo he resumido un poco, pero quizá éstos sean los más importantes. -¿Cómo y cuándo empezaste a leer a Stephen King? -Empecé el día de un cumpleaños que no consigo situar. Habitualmente me regalaban un libro en esa fecha. Y aquel no fue una excepción, pero tardé en darme cuenta. Me regalaron Tommyknockers. Yo ni siquiera sabía quien era Stephen King y me encontré con un libro que apenas podía sostener. Lo leí dos veces. Con él empecé en todo esto. Después leí todos los demás. Todo lo que ha escrito y lo que han hecho sus hijos, que siguen su camino de cerca. Me falta por leer el libro de su mujer, que acaba de salir en España. Tiene buena pinta. -¿Cuáles son tus tres libros favoritos? -Mientras Escribo, que me sirve de referencia. Un Saco de Huesos, no me canso de releerlo. El día que escriba algo parecido, con ese clima de tensión y al mismo tiempo de tristeza, con esas ganas de que no pase nada, porque todo tenderá a ir a peor… simplemente me encanta. El Umbral de la Noche, es el primer recopilatorio de relatos que leí suyo. Quizá los haya mejores. Casi seguro. Pero éste fue el primero y recuerdo que lo leí durante un verano y me pasé los treinta días completamente alucinado. Aparte, los clásicos: It, El Resplandor, Carrie, Misery, Cementerio de Animales… todos, en definitiva. -Volviendo a tu novela, Superficie presenta un mundo y unos personajes muy ricos, ¿has pensando en escribir alguna otra historia ambientada allí, tal vez una precuela o secuela? -Admito que lo he pensado. No sé si han leído la novela de Cormac McCarthy, La Carretera, se las aconsejo. Es la vida en una carretera, siempre huyendo, de un padre y su hijo, en un escenario post-apocalíptico. La leí después de escribir mi novela y debo admitir que tiene algo en común, y creo que es la miseria que flota en el ambiente. El tono amarillento que parece tener todo lo que te rodea. Esa luz solar que nunca se apaga del todo, pero al mismo tiempo tampoco parece encenderse como antes. Es un clima donde me siento cómodo. Qué le voy a hacer. En cuanto a tu pregunta, sí que lo pensé, pero tengo muchas ideas rondando. No sé si más adelante, cuando la mire con una perspectiva de años, me anime a añadir elementos y alguna historia antes o después. Pero de momento, ha nacido y ha muerto, que es para lo que fue concebida. Pero nunca se sabe. Gracias por tu comentario sobre los personajes. Tengo que admitir que no quería darles realmente una vida muy intensa. A medida que lees la novela entiendes porqué. Se supone que en ningún momento debes saber más que el protagonista. Tienes que seguirle. Caminar a su lado. Pero sin saber nada más. No sé si al final llegas a identificarte con ellos, lo que trataba era de contar una historia en tercera persona, como si estuvieras viendo una película. Una cámara oculta que sigue a un animal enjaulado. -Hay una constante en tu obra: la de explorar cómo los personajes reaccionan ante situaciones que no terminan de comprender del todo, las que provocan un ida y vuelta constante entre la victoria y la derrota, el heroísmo y la desolación, la vida y la muerte... -Me gusta. Todo lo que tiene que ver con los perdedores, con la pérdida, con la desorientación. Me gusta ponerme en el lugar de alguien que no lo tiene fácil. Últimamente he leído un par de libros de un autor español que me encanta, José Luis Alvite. Habla de algo que se ha denominado “la estética de la derrota”. Esa es la estética que me motiva. De algún modo, se toca una fibra sensible. Se sigue un camino que parece el correcto, pero finalmente es la peor opción. Lo que no te dice nadie es que todas las demás opciones también eran malas. A eso me refiero. Todas las vías, por muy largas que sean, tienen un final. Todas las vías son vías muertas. Hay personajes que suben y bajan, que viven y mueren. Con esto no quiero decir que los personajes de mis novelas acaben mal. Acaban como acaban. Como la novela me pide que acaben. Por lo tanto, siempre acaban bien. Aunque no sea como esperamos. -¿Cómo puede conseguirse la novela? -En la actualidad, sólo a través de mi web. Por aquello que te comentaba de la escasez de recursos en cuanto a distribución. La web: www.hectoralvarezsanchez.com También podéis ver un breve extracto de la novela en este enlace: http://www.hectoralvarezsanchez.com/superficiefrag.html Y mi correo electrónico es hectoralvarez@hotmail.com Gracias por la entrevista y un saludo para todos los lectores.n |
|
Superficie |
| Una excelente
novela de ciencia-ficción RAR |
|
|
