Nº 123 - MARZO 2008

Dijo en una ocasión el Rey del Terror (o el tipo que sobrevivió a Mark Chapman y la camioneta maldita) que lo de ser escritor se parece a tener un cuchillo clavado en el cerebro. Y que el cuchillo ha estado ahí desde el principio, porque viene de fábrica. Lo primero que hace es provocarte. Te obliga a abrir un libro, cualquier libro. En el caso de King, fueron alrededor de seis toneladas de tebeos y algunas obras de Jack London. Luego te invita a copiar. King tenía 7 años cuando empezó a copiar en su libreta las historietas de Combat Casey. Pero todavía no se había visto el cuchillo en el espejo. Lo vio el día en que su madre le dijo que intentar escribir un cuento propio. Ella lo publicaría. Le daría veinticinco centavos a cuenta. El pequeño Stephen lo hizo. Y descubrió el cuchillo. Echar un vistazo a su álbum familiar a día de hoy se parece a abrir el cajón de los cubiertos. Sólo su hija Naomi se libró de un gen escritor que contagió incluso a la bibliotecaria de la Universidad de Maine. Bastó una mirada del Rey.

De cómo King llegó a ser rey

Tabitha Jane-Frances Spruce tenía apenas 20 años y unas gafas enormes cuando conoció a Stephen King. Fue en la biblioteca (¿dónde sino?) y el flechazo (dioptrías mediante) fue instantáneo. Hasta el punto de que un año después se habían casado (corría 1971, ella acababa de cumplir los 22 y él los 24) y tenían una hija, Naomi Rachel.

Aficionada a la poesía macabra (en el poema con el que conquistó a Stephen King se comparaba con un oso que devoraba palabras), Tabitha había nacido también, en palabras del Rey, con el ‘cuchillo’. Pero no tuvo tanta suerte. Cuando se conocieron, King ya había publicado algunos cuentos (también había recibido millones de notas de rechazo) y producía como un loco. Llegó a escribir El Fugitivo, su tercera novela, en tan solo una semana (fue en 1972).

Pero la cosa no acababa de despegar. Tabby no conseguía publicar. Malvivían. King trabajaba en una lavandería y Tabitha en el turno de tarde de una tienda de Donuts. Lo peor de todo era que había vuelto a quedarse embarazada. Y entonces ocurrió. Llegó el primer cheque. La editorial Doubleday quería a Carrie. Y el sustancioso adelanto que recibieron por ella (2.500 dólares) suponía cerca de la mitad de lo que Stephen cobraba al año (6.500). Así que puede decirse que Joseph Hillstrom (conocido como Joe Hill entre sus lectores) llegaba con una bolsa de caramelos bajo el brazo. Los King abandonaron la caravana en la que vivían y se compraron otra máquina de escribir (Stephen solía robarle la Olivetti portátil a su mujer).

Pero la primera novela de Tabitha no llegó a las librerías hasta 1981 (para entonces ya había nacido su segundo hijo novelista, Owen Philip). Se llamaba Small World (Mundo Pequeño) y ni siquiera llegó a medirse con el gigante de la época de su marido: Danza Macabra (además de Cujo y un largo etcétera de cuentos).

Tan poco destacó Tabitha que, pese a no esconder su condición de Julieta del por entonces ya Rey del Terror, han tenido que pasar casi tres décadas para poder encontrar una obra suya en nuestras librerías. Voces del Silencio es su octava novela, pero es la primera que llega a España (en Minotauro) y, lo que son las cosas, ni siquiera es suya. La idea fue de Michael McDowell, que empezó a escribirla hace casi una década y murió antes de acabarla. Su editora se puso en contacto con la agente de Tabby para proponerle que la terminara. Y Tabby aceptó.

En Voces del Silencio hay un brutal asesinato: el padre de la protagonista, una niña de 7 años, es secuestrado por una camarera y una dependienta de la lavandería del hotel en que se aloja; es torturado hasta perder la lengua y litros de sangre, y es aplastado bajo los doscientos kilos de la citada dependienta, antes de ser troceado. Porque cualquier día puedes coger el desvío equivocado y plantarte en el infierno, la historia de Tabby tiene mucho de King. Sobre todo, en cuanto al obsesivo retrato de sus personajes. El lector se pasea por las vidas de los Dakin y los Carroll (algo así como los Capuleto y los Montesco de lo macabro) como si fuera un Gran Hermano y los hubiera estado espiando desde el principio de los tiempos. Eso sí, como bien dice Joe Hill, el hijo medio de la pareja (y fuente de inspiración para el crío que corretea por los pasillos en El Resplandor), los personajes de su madre son tipos de dudosa reputación con grandes manchas morales, egoístas y sin escrúpulos. En ese sentido, Joe dice sentirse más en deuda con ella que con su padre, pues sus personajes también son oscuros.

Confesar y triunfar

Jack Torrance era un buen tipo, quería lo mejor para su familia, pero pensaba demasiado en escribir. Se mudó a un hotel aislado y se volvió loco. Pero no era malo. Judy Coiné, el protagonista de la primera novela de Joe Hill, El Traje del Muerto (Suma de Letras), sí lo es. Judy es un viejo roquero que debió haber muerto hace mucho tiempo y sigue entre los vivos, coleccionando objetos que pertenecieron a tipos muertos. Un día compra un fantasma en una subasta virtual. Lo que llega a casa es una caja con forma de corazón en la que alguien ha embutido un traje. El traje del muerto. (El título original de la novela es Heart-Shaped Box, sí, en homenaje al tema de Nirvana, que por cierto viene, en realidad, de la caja en la que Courtney Love guardaba las cartas que le había escrito Billy Corgan cuando eran novios y que Kurt descubrió un día y, en pleno ataque de celos, compuso tan oscura canción).

El libro está dedicado a papá King: “Uno de los buenos”, en opinión de Joe, quien en un primer momento intentó negar la evidencia escondiendo su apellido (y recibió notas de rechazo durante diez años, por tres novelitas, dos de ellas tipo Tolkien y una tercera a lo Comrac McCarthy, su escritor de cabecera), hasta que acabó confesando y triunfando. Otra cosa es que consiga ganancias como las que obtuvo su padre al romper todos los moldes del escritor de best seller medio (recordemos que tuvo que inventarse a Richard Bachman, por consejo del editor, para no saturar el mercado con sus títulos, pues es capaz de escribir tres novelas al año).

Príncipes de Maine

¿Y qué hay del cuchillo? ¿Cuándo lo descubrió Joe? Joe ha definido a Stephen como el típico padre estadounidense: “Era nuestro entrenador de béisbol”. Y luego ha dicho que, en uno de sus primeros recuerdos, aparece él regresando del colegio y encontrándose a sus padres dedicados a la escritura, cada uno en una habitación. Dice que debió de ser así como se puso a escribir él, porque cuando tienes una buena relación con tus padres, lo normal es que los imites. Cuenta que se sentaban a leer en voz alta y que, a menudo, las cenas familiares se convertían en tertulias literarias.

El primer libro de su padre que leyó fue El Talismán, y no le dio miedo. El que más lo ha impactado es La Zona Muerta. Lo ha leído una docena de veces. Dice que es una gran tragedia norteamericana y una obra maestra. Todavía no ha leído Cujo ni Cementerio de Animales. Dice que los reserva para una tarde lluviosa. Pero sí Cell, uno de los últimos libros del Rey. Lo leyó mientras su padre echaba un vistazo a su primera novela. Luego intercambiaron opiniones por teléfono. Joe vive en New Hampshire con sus tres hijos y su mujer, que es editora.

A Joe le gusta el heavy y solía llevar unas gigantescas gafas. Ahora que a su padre le ha dado por escuchar a Ryan Adams, él se ha rendido a las lentillas. Hay cosas contra las que el gen escritor no puede luchar. El menor de los King, Owen, que todavía anda camino de los 30, ya ha publicado su primera colección de relatos, de oportuno título We’re All In This Together (Todos a Una).

Jubilación aplazada

¿Y qué hay del retiro del maestro? Superado el susto de la camioneta maldita (el escritor pasó diez meses en una cama de hospital tras ser atropellado por un borracho en las inmediaciones de su casa, en 1999), Stephen anunció que escribiría cinco libros más y se retiraría. Pero no ha cumplido. A menos que los libros publicados entre el 2002 (año en el que hizo esa declaración) y el 2007 hayan sido escritos mucho antes. Acabó su serie de vaqueros intergalácticos (La Torre Oscura es el cajón de sastre de todas sus historias, además de una estupenda fantasía época posmoderna que algún día contará con tantos lectores como hoy en día tiene El Señor de los Anillos); Buick 8, Un Coche Perverso; Cell, y La Historia de Lisey. Así que se ha pasado de la raya.

Hace poco estuvo a punto de ser detenido por firmar sus propios libros en una librería de un pueblecito australiano. El dependiente, que no lo reconoció ni siquiera cuando él dijo ser Stephen King, pensó que era un loco y llamó a la policía. Y la pregunta es: ¿qué demonios hace Stephen King regalando autógrafos en un pequeño pueblo perdido en mitad de Australia? ¿Simplemente pasaba por allí y se acordó de Mark Chapman? A finales de los 70, King estaba firmando ejemplares de su última novela en una librería (por aquella época ya era alcohólico y había empezado a tontear con las drogas, y era capaz de escribir una novela entera, como Cujo, y olvidar haberla escrito) cuando se acercó un chaval y dijo ser su fan número uno. Se llamaba Mark Davis Chapman. Era el mismo tipo que el 8 de diciembre de 1981 acabaría con la vida de John Lennon. Previamente también había confesado ser su fan número uno. Única conclusión posible: algunos escritores, además de nacer con un cuchillo clavado en el cerebro, tienen tres vidas. O siete, como los gatos negros.


Entrevista a Tabitha King

Tabitha King proviene de una familia literaria. Entre 1981 y 1997 publicó siete novelas, de las cuales cinco transcurren en el pueblo ficticio de Nodd's Ridge, Maine. Está casada con Stephen King. Sus dos hijos, Owen y Joe, son autores publicados. Naomi, la hija, es ministra.

Durante gran parte de la última década, los fanáticos de Tabitha King no han tenido nada nuevo para leer. Los editores optaron por no correr riesgos con libros que probablemente no llegarían a ser éxitos de ventas. Además, en 1999, su marido fue víctima de un accidente automovilístico casi fatal. Las prioridades de Tabitha cambiaron durante el largo período de rehabilitación.

A comienzos de este año se comentaba que Tabitha King había decidido completar un manuscrito inconcluso de Michael McDowell, íntimo amigo de los King fallecido en 1999. McDowell escribió varias novelas del sur gótico, incluida una serie de seis volúmenes conocida como Las Crónicas de Blackwater, publicada mensualmente en 1983. También escribió bajo un par de seudónimos -algunos de los cuales fueron colaboraciones con su compañera- además de haber sido guionista de cine, más conocido por su trabajo en películas como Beetlejuice, The Nightmare Before Christmas y Maleficio, de Stephen King.

Voces del Silencio fue publicada en junio de 2006 y es producto de esta insólita colaboración. McDowell completó varios cientos de páginas de la novela, pero el resto dependía de Tabitha King.

-¿Cómo fue que le pidieron completar Voces del Silencio? ¿Se había familiarizado con el manuscrito mientras McDowell trabajaba en él?

-Nunca hablé de él con Michael antes de su muerte. Me enteré a través de mi agente literario en el extranjero, Ralph Vicinanza, quien había sido contactado por Susan Allison, editora de Michael, preguntándome si estaba interesada en completar el trabajo inconcluso de Michael.

-¿Sintió algún tipo de preocupación por participar en esta clase de colaboración?

-No. No puedo imaginar mejor acuerdo.

-¿Se marcó alguna regla básica antes de empezar? Por ejemplo, ¿qué opinaba sobre modificar lo que estaba escrito? ¿Se sentía libre de alterar el argumento o estilo del material terminado?

-Me di la libertad de hacer lo que deseara. Escogí considerarme a mí misma como plena colaboradora de Michael. Él era un escritor generoso que colaboró con varios escritores durante toda su vida. Y la generosidad logra una exitosa colaboración.

-¿Cómo se sumergió en la historia y personajes en preparación?

-Primero releí el trabajo de Michael. Hice unas averiguaciones en ciertos lugares; New Orleans, donde se lleva a cabo el asesinato; Tallassee, Alabama, ciudad natal de la madre de Callie; y Pensacola, área de Florida. Puesto que gran parte de la historia transcurre a fines de los cincuenta y principios de los sesenta, revisé mis propios recuerdos de la época, repasando los principales sucesos y cambios culturales de ese período. La verdad es que no tomó mucho trabajo; quizá yo tenía una injusta ventaja por sobre Michael, y es que en 1958 era una niña. Por otro lado, no fui criada en el sur ni tampoco por la madre de Callie. Una vez sumergida en la ficción le pasé el control al personaje, con la intención de que la historia procederá finalmente de ese personaje.

-Está familiarizada con historias que contienen elementos sobrenaturales, pero sus novelas, con excepción de Small World, están firmemente arraigadas en el realismo contemporáneo. ¿Le resultó cómodo escribir con el estilo gótico sureño?

-Separar las historias en compartimentos va en contra de mi manera de pensar. La historia es historia. La gente es gente. Y dondequiera que vivamos, vivimos en un pueblo pequeño. Quiero decir que me niego a vivir en cualquier clase de ghetto literario.

-¿Bosquejó McDowell situaciones argumentales que usted haya tenido problemas en resolver?

-No. Él no había dejado el final cerrado. Sus notas terminaban en especulaciones y resoluciones alternativas. No sé si siempre habrá trabajado así. Si estaba habituado a escribir con guiones estrictos, en este caso no dejó ninguno completo. No descarto la posibilidad. Después de todo, estaba enfermo en el momento que intentaba cerrar el libro.

-El libro no transcurre en escenarios típicos de Tabitha King, con excepción de Pensacola Beach. ¿Hizo usted alguna investigación en el lugar que le ayudara a entender la escena?

-En realidad, Pensacola es lo único que visité mientras rescribía el manuscrito. Jamás había estado ahí. Mi casa de invierno de Florida está en la costa sudoeste, justo al sur de Sarasota. De hecho, se encuentra en el distrito representado por Katherine Harris, conocida como co-onspiradora en el robo de la presidencia del año 2000. Tan sólo imagine de qué forma sería este país si a Al Gore le hubiesen permitido ser presidente.

-¿Es lo último que sabremos de Calley y los Dakins teniendo en cuenta que Voces del Silencio menciona descubrimientos de Calley sobre su familia que no están resueltos?

-Buena pregunta.

[Nota: en otra entrevista, King comentó que hay aspectos de la vida adulta de Calley que le gustaría explorar.]

-¿A quién considera sus influencias literarias?

-¿Fuera de la familia? Sin ningún orden en particular, Herman Melville, Charles Dickens, Dorothy Sayers, John D. MacDonald, Ruth Rendell, Patrick O'Brien, Reginald Hill.

-¿Cree que volverá a visitar Nodd's Ridge [lugar donde transcurren sus novelas Caretakers, The Trap, Pearl, One on One y The Book of Reuben]?

-Sí.

-Entre los libros que su marido agrega como lecturas favoritas al final de Mientras Escribo, hay una novela inédita llamada The Sky in the Water. ¿Está planeando publicar ese libro u otros que pueda haber escrito luego de Survivor?

-No. También sigue inédita otra novela llamada The Devil's Only Friend. Los editores parecen ser muy reservados con novelas donde los personajes siguen haciendo las tonterías de siempre, tal como las hacen las personas reales. Además los editores pretenden hacer un gran negocio de cada libro. Se trata de eso o de escribir en alguna serie de género.

-¿Cómo encontró tiempo para escribir cuando tenía chicos en casa? ¿Cómo son sus hábitos de escritura actualmente?

-Fue todo un tema escribir cuando los niños eran pequeños. Afortunadamente se acostumbraron a ser ignorados, y luego crecieron, se fueron de casa y ahora comienzan a ignorar a sus propios hijos para poder escribir. Los niños necesitan ser un poquito ignorados, así como también necesitan una cucharada de fastidio. Ser ignorado es lo que te lleva a averiguarlo todo, y el fastidio a menudo te lleva a la reflexión, a la exploración, la lectura, etc.; toda la clase de basura que no te enseñan en la escuela. Mis hábitos de escritura actuales, como siempre, son abismales.

-¿Cuándo comparte sus escritos con los demás autores de la familia? Mientras escribe, ¿hasta qué punto se pregunta cómo reaccionará otro miembro de la familia ante ciertos pasajes? ¿Recibe críticas mientras un proyecto está en marcha, o espera hasta el final? ¿Ha considerado colaborar en un proyecto con otro miembro de la familia?

-Lo comparto completado el primer borrador. Cuando estoy escribiendo jamás pienso en cómo reaccionará alguien frente a lo que escribo. No consideraré colaborar en un proyecto con un miembro de mi familia. Nos leemos y hacemos sugerencias que pueden o no ser aceptadas, y eso es todo. Recuerdo haber leído Sobreviviente [relato corto] y haberle dicho a Steve que sospechaba que comerte a ti mismo requeriría tantas calorías ganadas como perdidas, si no más. Una vez le dije que cambiara un personaje masculino por otro femenino. Mi consejo editorial frecuente es utilizar menos palabras y con más precisión. Una vez hablamos sobre un proyecto común, pero en cuanto las entidades comerciales estuvieron involucradas se convirtió en el proyecto de Steve. Era como si yo no estuviera en la habitación. Me desligué inmediatamente. Su posición frente a mi trabajo es más la de lector que la de editor. Le gusta lo que hago pero raramente me sugiere cambios.

Por lo general no veo el trabajo de Owen hasta no estar bastante avanzado, aunque Joe me envía sus proyectos a menudo. Le he dado sugerencias más bien editoriales, algunos de las cuales ha seguido. Owen me llama más que nada para la investigación. Steve también lo ha hecho siempre.

Los sermones de Naomi están fuera de mi área de especialización. Una vez ganó un premio por sí misma.


Stephen King a los 60

Mientras cae la oscuridad y suena el teléfono, está apropiadamente Stephen King en la línea, llamando desde “La Sala de Espera de Dios”.

“Lo siento, llego tarde”, dijo el maestro del terror. “No podía leer mi propia letra”.

King llama desde su residencia de invierno cerca de Sarasota, Florida, donde están a 22 grados y ha estado lloviendo estos días. Se está preparando para viajar al norte a visitar a sus nietos antes de dirigirse a Nueva York para afrontar sus obligaciones de autor. En este caso, eso significa promocionar su nueva novela, Duma Key.

En una despreocupada entrevista de 20 minutos, King habló no sólo de su nueva novela, sino de sus actividades diarias, su salud, su familia y sus actuaciones en el escenario local, estatal y nacional.

Duma Key es el primer libro de King en Florida, aunque el autor y su mujer, Tabitha, han estado pasando el invierno en ese estado desde 1998.

King recuerda qué fue lo primero que le empujó a volar al sur en invierno: “En el 98, durante la tormenta de hielo, estaba caminando con mi perro por nuestro camino de entrada y un pedazo de hielo se desprendió del buzón, que casi le da al perro. Fue entonces cuando nos preguntamos, '¿Por qué seguimos quedándonos aquí en invierno?' Y así decidimos empezar a venir aquí abajo".

En Duma Key, el contratista de obras Edgar Freemantle casi muere en un accidente laboral cuando una grúa se cae en su furgoneta. Freemantle pierde su brazo derecho, resulta tener daños graves en su pierna derecha y su cadera y lucha por recuperar su memoria perdida. Durante su recuperación, la que había sido su esposa durante 25 años se divorcia de él.

Su psiquiatra le sugiere que un cambio de escenario podría ser beneficioso para Edgar y que debería tomar alguna actividad con la que pueda disfrutar. Así que se muda a Duma Key, en la costa del Golfo de Florida, y retoma el arte, por el que se había interesado cuando era joven. Los hechos sobrenaturales pronto irrumpen en la nueva vida de Edgar.

Para la experiencia traumática de Edgar, King se basó en sus experiencias tras ser atropellado por una furgoneta mientras paseaba cerca de su hogar de verano en North Novell en 1999.

“Había escuchado cómo la creatividad, cómo la fantasía pueden ayudar al cuerpo a curarse de daños físicos”, dijo. “También me he interesado en fenómenos psíquicos conectados a miembros fantasma. La sentencia del escritor es escribir sobre lo que conoces, así que empecé por ahí. Pero Edgar podría no pensar como yo”.

King tuvo una imagen central de Duma Key mientras estaba escribiendo la novela de 2006 Lisey’s Story: “Estaba paseando por una calle desierta, el único tipo de calle por la que camino ahora, cuando vi una señal que decía, 'Peligro: niños'. Así que pensé, '¿Con qué tipo de niños tienes que tener cuidado?' Así que tuve esta imagen de dos niñas muertas”.

En la novela, Edgar pinta como un hombre poseído. King puede relatar estos arrebatos de creatividad.

“Cuando todo va realmente bien, las palabras están ahí para ti”, dijo. “Me encanta el arte y perderme en ese mundo, pero no sería capaz de pintar un cuadro de un gato. Así que tomé lo que siento escribiendo y lo puse en un libro sobre un artista. Después de todo, la última cosa que necesito en mis libros es otro escritor”.

King pasa sus mañanas en Florida escribiendo y sus tardes dando paseos de aproximadamente 5 kilómetros, con tenis dos veces a la semana.

“Eso parece conservar todo funcionando suavemente”, dijo.

Los entrenamientos de primavera comenzarán en un mes cercano a Fort Myers, y King estará allí con sus amados Red Sox. Sus sentimientos por ese equipo no han cambiado tras la victoria en las Series Mundiales en 2004 y 2007.

“Ahí parece estar esa teoría de que los fans de Red Sox son masoquistas”, dijo. “Pero si puedes apoyar a tu equipo en los malos tiempos, los puedes apoyar en los buenos también. El homerun de Aaron Boone en 2003 parece que puso las psiques de Nueva Inglaterra en la UCI, pero ganar las Series en 2004, y de nuevo el año pasado, ha tenido algunos de esos efectos.”

Escribir es un negocio de familia para los King, y así, los hijos Owen y Joseph (nombre artístico Joe Hill) han seguido el ejemplo de Steve y Tabitha y se han convertido en autores también.

“No les ofrecí ningún consejo, sólo apoyo”, dijo King. “Todo el mundo busca su propio camino. Sólo le digo a la gente que lea todo dentro de su alcance y atesore lo malo, porque eso muestra que hay esperanza para ti”.

King cumplió 60 el año pasado y admite que fue un hito para él: “Cuando cumples 60, tienes que afrontar el hecho de que ya no estarás nunca más en la mediana edad. Parezco el mismo de siempre cuando me miro en el espejo. Todavía puedo ver al niño ahí. Pero la gente te ve como alguien que es más mayor. Fui a un cine, y la mujer me preguntó si quería mi descuento de la tercera edad. Le pregunté cómo de mayor tienes que ser para eso, y dijo 65. Le dije, 'Todavía no, querida'.

King no estaba seguro de cómo la perspectiva sobre su arte había cambiado a lo largo de su vida. De hecho, parece incómodo con llamar a su escritura “arte”, primero llamándole artesanía y después trabajo.

“Soy como Edgar en el libro”, dijo. “Sólo trabajo duro y mantengo la cabeza agachada”.

Los King han vivido en Bangor durante 30 años. Él ha visto muchos cambios en su ciudad en los últimos años: un hipódromo, museos, un gran centro comercial, revitalización de los suburbios, grandes superficies.

“Muchas cosas tienen ventajas y desventajas”, dijo. “Pero es todavía una pequeña ciudad, un gran lugar para criar niños. Bangor es el hogar para nosotros”.

La pareja ha sido conocida desde hace tiempo por su filantropía en el área de Bangor. Sus esfuerzos actuales se centran en aquellos que necesitan calentar sus casas, incluso aunque “es como echar agua en un cubo con un agujero en el fondo”, dijo King.

King aprecia la buena fortuna que su talento le ha traído.

“Recuerdo trabajar por 1,60 $ la hora en la Lavandería de Franklin, así que es magnífico ser capaz de ayudar de alguna manera”, dijo.

El políticamente activo autor está apoyando al representante Demócrata de Estados Unidos Tom Allen en su carrerar para ocupar el asiento del Senado de Susan Collins.

“Tenemos suficiente republicanismo de Bush para que dure en el país mucho tiempo”, dijo. “Hemos visto muchas malas consecuencias de las políticas de la Administración Bush. No puedes tirar billones de dólares en una guerra en el extranjero sin que afecte a la economía.”

King está apoyando al senador Barack Obama de cara a las candidaturas presidenciales.

“Necesitamos un gran cambio”, dijo. “Es maravilloso ver como dos competidores por un puesto importante son una mujer y un hombre negro. Obama es el que tiene menos bagaje de los dos y está intentando hacer cosas nuevas. Podría tener una manera diferente de hacer las cosas. También podría hacer maravillas por nosotros en la comunidad internacional el tener a un hombre negro en la Casa Blanca.”

Mientras se determinan todas esas cuestiones, King se mantiene ocupado escribiendo. Tras acordar editar Los Mejores Relatos Americanos 2007, ha decidido poner a prueba el buen estado de forma de su mano otra vez. El resultado es una nueva colección de relatos que espera que salga este otoño o el próximo invierno.

El autor está ahora en el proceso de escribir una novela larga ambientada en Maine oeste.

“Así que di a la gente que puede disfrutar unas cortas vacaciones en un clima cálido [Duma Key], y entonces volveré al hogar”, bromea King.


Preguntas y respuestas

El prolífico Stephen King regresó con otro thriller, Duma Key. Aún así, el ocupado escritor todavía encontró tiempo para responder a las candentes preguntas de los lectores en TODAYshow.com:

-¿Cuáles son tus cinco libros favoritos (¡que no sean los tuyos!) de todos los tiempos? - Melissa Trotta, Emerson, N.J.

-1) El Señor de las Moscas (William Golding)
2) 1984 (George Orwell)
3) El Soldado de la Gran Guerra (Mark Helprin)
4) Defensa (James Dickey)
5) Casa Desolada (Charles Dickens)

-¿Qué consejo tienes para un aspirante a escritor que parece no ser capaz de escribir nada más largo que un relato? - Robin-Lee Leslie, Texas

-Si no puedes escribir nada más largo que un relato, no lo fuerces (o intentes meter relleno). En la escritura, como en el sexo, el mejor consejo es relajarse y dejar que la naturaleza siga su curso.

-Cuál fue el libro más terrorífico que has leído nunca? ¿Por qué te asustó tanto? - Angie, Madison, Ala.

-Los libros realmente terroríficos (El Exorcista es un buen ejemplo) triunfan porque llegamos a conocer y a preocuparnos por los personajes. Me gusta decir, “Es la gente, estúpido - ¡No los monstruos!”.

-¿Cuál de tus historias cortas es tu favorita y por qué?— Crystal J. Cox, Baltimore, Md.

-De mis propias historias, me gusta Los Chicos del Maíz, porque pienso que tiene suspense; Basta, S.A. porque todavía se siente como una idea nueva (qué ocurriría si la Mafia dirigiera una clínica para dejar de fumar) y El Brazo, porque me recuerda a todas las personas que conocí mientras crecía en Maine.

-Con la riqueza de los libros maravillosos que has escrito, ¿hay algunos personajes favoritos o novelas a las que te gustaría volver con una secuela? - Larry Fire, Vancouver, Wash.

-No “hago” secuelas, pero si las hiciera, creo que volvería al mundo de Apocalipsis y ver qué ha pasado con Stu Redman y Frannie Goldsmith.

-¿Cuál es tu adaptación favorita al cine de tus novelas o relatos? –Melissa, Emerson, N.J.

-Supongo que no tengo que ser duro. Hay muchas de ellas que me gustan. Me gusta mucho Cuenta Conmigo, me encanta The Shawshank Redemption y me gusta La Niebla, que se estrenó el año pasado, porque estuvo realmente bien demarcada. Es una especie de precuela de Cloverfield.

-De todos tus personajes, ¿cuál es el que tiene más de “ti”? En otras palabras, ¿en la vida de cuál podrías meterte con más facilidad? –Kimberly, Orlando, Fla

-Muchos de ellos pueden parecer como yo porque la gente tiene la idea de que estás haciendo algo secretamente biográfico, cuando realmente, mi idea es sólo escribir lo que conoces. Para empezar en un lugar donde entiendas, y entonces meterte en la ficción desde allí. Pero si alguno de ellos fuera como yo, sería probablemente el niño Gordie que narra El Cuerpo, que se convirtió en Cuenta Conmigo.

-Si, tras tu muerte, supieras que sólo una de tus historias va a ser recordada, ¿cuál te gustaría que fuera? –Randy, Mesa, Ariz.

-Hay una historia titulada El Brazo, que realmente es el Maine donde crecí y la gente que conozco, así que esa es la que me gustaría.n

Una familia de miedo

Conozcamos a los "monsters" de la letras
Extra: Stephen y Tabitha hablan de sus últimos libros

Laura Fernández
Publicado originalmente en la revista Que Leer (España)
Entrevista a Tabitha King realizada por Bev Vincent, publicada en
Onyx Reviews y traducida por Fabio Ferreras
Entrevista a Stephen King realizada por Dale McGarrigle, publicada en Bangor Daily News y traducida por Soniarod

 

omo atestiguarían Edipo y Macbeth, no hay mayores enemigos para un monarca que aquellos que llevan su misma sangre. Es así que Stephen King, el Rey del Terror, compite ahora con novelas de su mujer (Voces del Silencio en Martínez Roca) y de su hijo (El Traje del Muerto, en Suma de Letras). Otro de sus retoños, Owen, también se acaba de lanzar al ruedo.