Nº 100 - ABRIL 2006

Cien meses ya sin dormir

Analizando la trayectoria de Stephen King
en paralelo con la historia de nueva revista

Luis Braun
Colaborador de INSOMNIA

 

ien meses. Más de ocho años desde que, en enero de 1988, vio la luz el primer número de INSOMNIA.

¿Quién podía imaginar que aquella sencilla página web —página en el sentido literal, porque era eso, una única página— iba a evolucionar con el paso del tiempo hasta convertirse en el referente obligado de los fieles lectores hispanohablantes de Stephen King?

Todo fluye, todo cambia y evoluciona y, al igual que INSOMNIA, la obra de Stephen King también ha evolucionado a lo largo de estos ocho años. ¿Evolucionado o involucionado? La respuesta a esta disyuntiva varía dependiendo del mayor o menor espíritu crítico de quien se acerque a sus novelas y relatos.


IT-Eso

Para muchos, entre los que me incluyo, King alcanzó el cenit como escritor doce años antes del nacimiento de INSOMNIA con la publicación de IT (Eso) en 1986, y hay quien piensa que casi desde entonces su producción literaria ha ido decayendo lentamente pero sin detenerse en una cuesta abajo imparable. Obviamente, los infatigables seguidores de la serie de The Dark Tower (La Torre Oscura) discrepan de este planteamiento, aunque algunos no han podido ocultar una cierta decepción con las dos últimas entregas de la saga. Confieso que nunca he sido un “torreadicto”, para mí la Torre nunca ha sido TODO en la obra de King, pese a que el propio autor parecía empeñado en desmentirme libro tras libro, así que no es de extrañar que me haya alistado en las filas de quienes no han colocado Song of Susannah (Canción de Susannah) entre sus novelas favoritas.

Pero volvamos al pasado…


Un Saco de Huesos

El mismo año del nacimiento de INSOMNIA se publicaba Bag Of Bones (Un Saco de Huesos), una novela supuestamente inspirada en el clásico Rebeca, de Daphne Du Maurier, y que, sin dejar de ser interesante, a veces caía en extremos melodramáticos más propios de Danielle Steele. Sin embargo, la historia remontaba en las últimas páginas con un final catastrófico y arrollador al más puro estilo King, sólo comparable en brío y fuerza con la casi demolición de Castle Rock en Needful Things (La Tienda).


La Tormenta del Siglo

Al año siguiente, King escribió por primera vez en su carrera un texto especialmente pensado para televisión que también se publicó en libro, Storm of the Century (La Tormenta del Siglo), pero respetando el formato original de guión. Ello, especialmente si no se está acostumbrado a leer este tipo de textos, podía provocar una cierta dispersión en la lectura, pero una trama bien construida y un personaje central, malvado, cómo no, de innegable carisma, te enganchaba casi desde el primer párrafo. Y por una vez, y sin que sirva de precedente, la historia ganaba en la pantalla gracias a la majestuosa interpretación de Colm Feore en el papel del inquietante y sanguinario Linoge. Lástima que, en mi opinión, al guión le sobrasen unas cuantas escenas al final, aunque contiene una de las frases clásicas dentro de la bibliografía de Stephen King: “Dadme lo que quiero y me marcharé”, repetida una y otra vez por Linoge.


Corazones en la Atlántida

También en 1999 se publica una de las obras más incomprendidas y minusvaloradas de King: Hearts in Atlantis (Corazones en la Atlántida). Exceptuando el primer relato de los que, de forma más o menos interrelacionada, componen esta antología de novelas cortas, que fue recibido con alborozo por los seguidores de La Torre Oscura, el resto de historias pasó sin pena ni gloria. Pero no es mi caso, tal vez porque siempre he mantenido, en contra de la opinión de la mayoría, que Stephen King no es un escritor de terror, sino un escritor que se adentra en los terrenos de la literatura de terror. Mi diferente valoración de Hearts in Atlantis quizás también sea debida a la edad y las experiencias vividas en los años en los que se desarrolla la acción: la protesta contra la guerra de Vietnam, el nacimiento de la Nación Woodstock…


La Chica Que Amaba a Tom Gordon

Por desgracia, en el mismo 1999 ve la luz La Chica Que Aburrió… digo… Que Amó a Tom Gordon (The Girl Who Loved Tom Gordon), una obra muy, muy menor, y no sólo por el número de sus páginas. Resulta complicado mantener el interés en un relato sobre una niña perdida en el bosque, sin apenas más personajes, pero eso es algo que King ya consiguió con la claustrofóbica e inquietante Gerald’s Game (El Juego de Gerald). En fin, que la chica y su adorado Tom Gordon resultaron ser un patinazo a la altura de, por ejemplo, Cycle of the Werewolf (El Ciclo del Hombre Lobo).


El Cazador de Sueños

Con la siguiente novela, Stephen King no parece remontar el vuelo, al menos en opinión de la mayoría. Una vez más, no es mi caso. Dreamcatcher (El Cazador de Sueños) consiguió emocionarme en muchas ocasiones, aunque el regusto a algo leído, las reminiscencias de IT no dejaron de acompañarme en toda la lectura del libro. Y esas reminiscencias quedan patentes al descubrir una pintada que dice: Pennywise vive. Esperemos que ello no signifique que, en algún momento del futuro, tengamos IT 2. Cuando algo es bueno, no merece la pena “mejorarlo” con segundas partes que siempre decepcionan.


Casa Negra

Y hablando de segundas partes, en 2001 se publica la segunda colaboración de King con Peter Straub, Casa Negra (Black House) o El Talismán Segunda Parte, en la que la historia se despeña por derroteros que conducen directamente a la Torre Oscura. Curiosamente, la idea de relacionar el mundo de El Talismán con el de la Torre no partió de King sino de Peter Straub, como éste mismo confiesa en una entrevista en el apéndice de la edición en inglés, entrevista que desapareció misteriosamente en la edición en español.

A propósito de las ediciones, habría que abrir aquí un paréntesis para reseñar la infatigable lucha de INSOMNIA por dignificar las traducciones de los libros de Stephen King al español, una pelea en la que, por desgracia, se fracasó con todo éxito. Si bien se consiguió que se rectificaran los errores cometidos en La Torre IV, las barbaridades sin fin que aparecen en La Chica Que Amaba a Tom Gordon, Casa Negra y El Cazador de Sueños, darían para una Enciclopedia Británica del Disparate… o dos.


The Pant

Volviendo de nuevo en el tiempo, esta vez sólo un año, nos encontramos con una de las más novedosas iniciativas de King: convertir The Plant (La Planta), un relato que había utilizado como regalo navideño a sus amigos más cercanos, en una experiencia de venta de un relato por Internet y en capítulos. La fórmula era original: yo cuelgo los capítulos de la historia en Internet y tú los vas adquiriendo hasta completar el relato. Ya lo había intentado anteriormente con Riding the Bullet (Montado en la Bala) y trató de nuevo de publicar una obra sin contar con editoriales, intermediarios, etc. A pesar del consabido pirateo que inunda Internet, la rentabilidad económica pareció clara. Otra cosa es que, literariamente, la cosa mereciese la pena. La Planta terminó abruptamente prometiendo, al menos en apariencia, que habría una continuación. Ya veremos…


Montado en la Bala

Por cierto, que Riding the Bullet se publicó en español en forma de libro y más tarde se incluyó en la antología de relatos Todo es Eventual, que no pasará a la historia de los mejores escritos por King. Ni mucho menos.


Buick 8 - Un Coche Perverso

Igual camino seguirá en la memoria de los fieles lectores la, digamos, experimental From a Buick 8 (Buick 8, Un Coche Perverso), una extraña novela con múltiples narradores en la que, al final, no llegamos a saber a ciencia cierta qué demonios es y de dónde viene el maléfico coche. Nada que ver con otras historias de vehículos animados como Christine o Trucks (Camiones), cuyas adaptaciones al cine consiguieron lo nunca visto: la segunda era aún peor que la primera (ésta dirigida por el propio King y cuyo visionado provocó que jurase no volver a colocarse detrás de una cámara).


La Torre Oscura VII: La Torre Oscura

Desde Buick 8 hasta la actualidad, casi todo es Torre. Especialmente para alguien como yo que aún no ha leído ni The Colorado Kid ni Cell. Wolves of the Calla (Lobos del Calla) y Song of Susannah, quinta y sexta parte de la serie, especialmente la segunda, son en mi opinión la prueba palpable de que Stephen King se adentró en un terreno pantanoso del que no ha sabido cómo salir con bien. Si muchas veces se le han criticado sus finales, lo mismo podría hacerse con el tramo final de la Torre. Tantas expectativas creadas, tantas especulaciones, tantos esfuerzos y, al final… los montes parieron un ratón. O eso parece, a la espera de leer The Dark Tower, séptima y última parte de la serie.

Sin embargo, pese a quien le pese, me parece que seguiremos fieles a su obra en el futuro, como seremos fieles a la cita mensual con INSOMNIA. No en vano somos constant readers, lectores constantes como nos empeñamos en decir durante mucho tiempo, cuando la traducción más exacta es la de fieles lectores.

Tantos años despotricando contra los malos traductores y teníamos el enemigo en casa...n